Escritores venezolanos. Conversando y Escribiendo

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viernes, 8 de febrero de 2013

Mucho Camisón pa' Petra



Hoy me monté en el nuevo  metro bus denominados "Bus Caracas". Es de color rojo y plateado y según comentan,  importados de China. Tienen aire acondicionado, una pantalla de video, parlantes, para  música o radio, distribuidos a lo largo del Bus. Hay cámaras de seguridad filmando y agarraderas aéreas para los pasajeros a una altura acorde con la estatura media del venezolano.  Los asientos delanteros están dispuestos como si el espacio fuera un salón de fiesta. Es decir, el espaldar de los asientos da hacia las ventana, de manera que los pasajeros del lado derecho del bus quedan de frente a los del lado izquierdo. Hay un paisaje que adorna la parte posterior de cada asiento.  Hay dos asientos con un diseño especial en cuanto a que el material no es plástico sino como felpudo. Por fuera parecieran asientos de peluche.  Supongo que para personas mayores o que tienen algún tipo de sensibilidad especial,  mujeres embarazadas o lesionados.

El bus es bastante bonito y lucía impecable. Comencé a fijarme en los pasajeros y en el bus con mucho detalle. Un hombre fornido con un morral en la espalda estaba apoyado en una baranda de metal en la puerta de salida. La baranda lucía algo endeble para la fuerza del hombre, incluso llegó a temblar ligeramente. Sentí una pequeña angustia: ¿Esto aguantará el trato inclemente de los usuarios de Caracas?  La pantalla de video no funcionaba. Solo se veía una especie de banda blanca típica de la falta de señal. Me sentí un poco decepcionada. El letrero de “Subdesarrollo” apareció en mi mente.

No sé por qué cuando tenemos algo nuevo  que disfrutar en Venezuela tiene que existir paralelamente ese sabor agridulce del que no termina todo con excelencia sino que deja algo  para “luego”.  Después de todo, pensarán los menos exigentes, un bus no es para estar viendo películas o videos, así que… qué más da, además apenas tienes que pagar 1,5 Bs y por ese precio demasiado bien estas paseando.  Lamentablemente, estos valores marginales son los que nos tienen sumidos en el subdesarrollo. Esta forma de actuar donde siempre falta algo, donde hay que conformarse con lo que se tiene sin derecho a  exigir más, donde no hay aspiraciones de mejora, donde los detalles no son importantes y donde además hay que agradecer que al menos tengas un medio de transporte para trasladarte, como si se tratara de una inmerecida dádiva disfrutar de  los beneficios de los servicios públicos.

Lástima que no tenía una cámara para fotografiar el bus por dentro, pero estaré preparada para la próxima vez. Ahora que sé que pasan por la parada donde los espero, iré lista con mi cámara para registrar cómo fueron estos buses en un principio. Quizás se mantengan así o ¿serán mucho camisón pa’ Petra?.

2 comentarios:

Emiliano Muñoz Alcaraz dijo...

Venezuela y toda la América Latina padecemos los mismos problemas de subdesarrollo mental,. debemos empezar a exigir de manera contundente, y con una visión latinoamericanista, mejor actitud de nuestros gobiernos, los cuales en muchas ocasiones no hemos elegido, no somos esclavos ni mendigos del estado; somos los patrones de nuestros gobiernos.

William Muñoz desde Veracruz México

Linda DAMBROSIO dijo...

Buenísima y dolorosa reflexión. Saludos

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