Escritores venezolanos. Conversando y Escribiendo

Este Blog es para unir a un grupo de escritores Venezolanos que quieren compartir sus experiencias, impresiones y escritos. Somos un equipo. Somos amigos. Somos Creativos. Somos escritores.

domingo, 27 de abril de 2008

¿A que viene tanta Crìtica?


En Venezuela sucede. No sé si pasa en el resto de América Latina. Creo que no es tan frecuente en los países desarrollados.

Últimamente he conseguido gente que estudió conmigo en la escuela primaria, en el bachillerato y en la universidad. Además he contactado gente nueva.

Cuando les pregunto a los que reencuentro y las nuevas amistades: ¿Qué han estado haciendo?, ¿Cómo les ha ido?, varios de ellos me han hablado de su negocio, la empresa que montaron, el post-grado que hicieron o el viaje que disfrutaron en el exterior.

En conversaciones de fines de semana o encuentros eventuales, se me ha ocurrido comentar a varios amigos “mis hallazgos” y mis comentarios son más o menos de este tipo: “conocí a alguien nuevo que trabaja en esto o aquello, que montó un negocio, o que tiene una tienda de deportes…”

Me sorprende cuando la respuesta es: ah! claro chama, a ese lo conocí yo, vivía a dos cuadras de mi casa, y luego estudie con él… y por allí siguen.
Me ha sucedido varias veces que las nuevas personas para mi, resultan ser conocidos de mis conocidos.

Sin embargo lo que me sorprende no es eso. Cuando les relato a qué se dedica la persona, les cuento sobre sus éxitos y sus victorias grandes o pequeñas, en seguida viene una expresión de descalificación: “bueno, no debe ser gran cosa, yo conozco a ese tipo y no era muy inteligente para lograr eso, debe ser algo pequeño lo que tiene”.

Es impresionante como el hecho de haber conocido a alguien desde sus orígenes es un punto de desmerito ante su logros. Parece que si alguien que viene del exterior, o viene de otro estado o de otra ciudad lograra lo mismo, si se lo merece, aunque no sepamos nada de esa persona.

El logro de alguien cercano lejos de llenarnos de satisfacción nos activa a disparar una ametralladora de frases descalificantes resultado de una venenosa envidia ante el triunfo de los demás.

Estoy sorprendida ante un tren recurrente de frases hechas que he recibido de la gente cuando conoce el triunfo de otra gente.

Los que triunfan han debido de hacer como el cuento de los dos sapos que escalan una pared y cuando la multitud abajo les gritaba que se iban a caer, uno cayó y el otro llego a la cima.
Cuando le preguntaron al sapo que llego a la cima: ¿No te afectó lo que te gritaban los demás desde abajo? En ese momento se dieron cuenta de que este sapo era sordo.

Lejos de recibir el apoyo, el espaldarazo, la solidaridad de los cercanos a nosotros, Vivimos en una sociedad que exige el desprenderse de los que te rodean y seguir en solitario tu camino para encontrar el éxito.

El éxito está al alcance de todos. Pensar en forma diferente es un signo de ignorancia y de escasez.

Es como pensar que el mar pierde agua porque una persona se baña allí. Entonces cada vez que alguien se baña, queda menos agua de mar para mí. ¿Es absurdo, no?

Lo que sucede es que queremos el éxito en la misma forma que lo obtuvo fulano de tal, y siguiendo lo mismos pasos que los tuvo mengano de tal. No nos detenemos a pensar ¿qué es para mí el éxito?.

Para unos el éxito es entrar a tocar en la filarmónica de Berlín; para otros es ascender en el trabajo; para otros es que su hijo sobreviva el cáncer.

Hay muchas formas de éxito. Pero en todas y en cada una de ellas lo que realmente buscamos es una manifestación exterior de que si valemos y de que por tanto si somos dignos de ser amados. En el fondo es eso.

La dignidad de ser amados no se encuentra en algo que sucede circunstancialmente. Ni siquiera se encuentra en nuestros logros. No hay que buscarla. Hay que vivirla porque YA NACEMOS CON ESO.

Somos dignos de ser amados y reconocidos tal y como somos. Así como nacemos con unos genes que determinan que nuestros ojos son verdes o azules, nacemos con una “genética” espiritual que nos hace queribles solo por el hecho de existir.

Es la educación, los valores, la cultura, y un sin fin de mensajes externos, los que se encargan de decirnos lo contrario y lo peor del caso es que compramos esos boletos de auto desaprobación que nos venden para vivir esa película llamada “No valgo nada” por el resto de nuestra vida. Buscamos complacer a todo el mundo y ser exitosos como los demás para que nos quieran, nos digan que valemos y sentirnos dignos.

Buscamos el mismo éxito que los otros y cuando no logramos parecernos entonces los desaprobarnos “para sentirnos mejor”.
No nos sentimos mejor, en realidad vivimos una condena en una cárcel imaginaria con los barrotes que nosotros mismos aceptamos crearnos.

Empecemos diciendo frases de apoyo y solidaridad a la gente que tiene éxito. Desde el bebe que ya puede ir solo al baño hasta la vecina que logró que una de sus orquídeas no se muriera. Esos pequeños logros también son éxitos. Y son éxitos que se nos acercan para recordarnos que El Universo también llega a los rincones donde vivimos.

sábado, 5 de abril de 2008

Cómo Nace un Texto


Como nace un texto
Jorge Luis Borges

Empieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder. En el caso de un cuento, por ejemplo, bueno, yo conozco el principio, el punto de partida, conozco el fin, conozco la meta. Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy limitados medios, qué sucede entre el principio y el fin. Y luego hay otros problemas a resolver; por ejemplo, si conviene que el hecho sea contado en primera persona o en tercera persona. Luego, hay que buscar la época; ahora, en cuanto a mí "eso es una solución personal mía", creo que para mí lo más cómodo viene a ser la última década del siglo XIX. Elijo "si se trata de un cuento porteño", lugares de las orillas, digamos, de Palermo, digamos de Barracas, de Turdera. Y la fecha, digamos 1899, el año de mi nacimiento, por ejemplo. Porque ¿quién puede saber, exactamente, cómo hablaban aquellos orilleros muertos?: nadie. Es decir, que yo puedo proceder con comodidad. En cambio, si un escritor elige un tema contemporáneo, entonces ya el lector se convierte en un inspector y resuelve: "No, en tal barrio no se habla así, la gente de tal clase no usaría tal o cual expresión."

El escritor prevé todo esto y se siente trabado. En cambio, yo elijo una época un poco lejana, un lugar un poco lejano; y eso me da libertad, y ya puedo fantasear o falsificar, incluso. Puedo mentir sin que nadie se dé cuenta, y sobre todo, sin que yo mismo me dé cuenta, ya que es necesario que el escritor que escribe una fábula "por fantástica que sea" crea, por el momento, en la realidad de la fábula.

Foro: El hombre que daba Sed. Parte I

EL Hombre que daba Sed.

Este cuento de Adriano González León Fue escrito en 1967 y en todas las biografías de este insigne escritor aparece reseñado. Es un cuento donde se utiliza en forma magistral una variedad de recursos literarios. Hay ruptura de planos temporales, metáforas, y un lenguaje surrealista que hace prácticamente invisible la linea que separa la realidad de la imaginación.

Además el texto no presenta prácticamente signos de puntuación por lo que corresponde al lector asignar la pausa donde la crea mas conveniente.

A continuación voy a explicar mi interpretación del fragmento que les he enviado por correo. Después de leerlo aproximadamente cuatro veces y de contradecirme conmigo misma una y otra vez, les cuento mi interpretación que puede ser errada o no pero es lo que he entendido hasta ahora.

El texto comienza con una noticia de prensa que hace referencia a un rayo que incide en la parte alta de una montaña que bordea al pueblo y que produce un alud de proporciones catastróficas.

Sin embargo cuando nos adentramos en el texto en la tercera pagina que les envié. (La página comienza diciendo: Vicente Cunarrosa no tiene negocio…)

Dice lo siguiente:

"…aunque negocien y se emborrachen los domingos y hayan formado todo ese escándalo porque se están haciendo unas exploraciones con máquinas por el lado del El Boquerón con un hombre contratado para que hiciera maromas en la Plaza."

En este punto yo interpreto que, hubo unas maquinarias contratadas y celebradas por el pueblo que en realidad fueron las que ocasionaron la calamidad que fue reseñada en la noticia. ¿Por qué presumo eso?,

Bueno, en ninguna parte del texto se menciona que anteriormente en el pueblo haya caído un rayo. Hay fenómenos naturales que tienen a repetirse como en pueblos que crecen cerca de volcanes y cada cierto tiempo el volcán despierta o como en San Francisco que es común que haya temblores.

Por otra parte, si no tuviera relevancia el asunto de las maquinarias ¿para qué mencionarlo?

Pero la noticia acomoda la realidad. Presumo que una gran explosión, que podría ser por el uso de dinamita, por ejemplo, ocasionó la avalancha a la que el texto hace referencia.

El texto describe un cuadro desolador donde un montón de gente quedó mutilada con la carne viva y el pellejo colgando, otros perdieron piernas y brazos.

La gente esta bajando como puede la montaña. Es un grupo de gente en estado de Shock que como pueden tratan de alejarse de ese horror.

No hay protagonistas. Todos son anónimos. Se hace referencia a un grupo de cinco personas que siempre van juntas y que parecen ser el centro de atención de la trama.

Las metáforas que utiliza el escritor para describir estas mutilaciones y este horror realmente son espeluznantes:

Por ejemplo, cito algunas de ellas.

Al principio del texto, después del artículo de prensa:

“no se le siente llevado, cuando ya sus pies no pueden separarse ni juntarse o pasar leguas sin pasar la tierra sin tocarla…

“…después del último día que se recuerda haberlo visto todo entero y se preguntan como tendrá la cara ahora y aquellos brazos descolgados que agitaba parecía un muñeco quemado…”

El primer párrafo completo, si lo leemos una y otra vez, podemos ver que se trata de una persona que ha perdido las piernas y en una situación donde nadie lo ve y no puede avanzar ni retroceder.

Cuando dice: "cómo tendrá la cara ahora": yo entiendo que nadie lo ve… sin embargo hay un narrador omnisciente que si lo está viendo porque habla de los brazos descolgados…

Otra metáfora: “…quizás metido entre las matas vuelto mata del camino y él mismo metido en cada paja o piedra del camino cual todo el tamaño de los campos hasta estar lejos estar humo”

A mi entender esta hablando de los restos del cuerpo del alguien que están “pulverizados” y dispersos de tal manera que ya se hicieron parte del camino y la dispersión es tan grande que abarca “el tamaño de los campos”.

Creo que la forma “incoherente” que el escritor utiliza para describir la tragedia hace alusión directa al estado de conmoción mental que una persona tiene en situaciones de extremo peligro de muerte donde el pasado y el presente se confunden; lo real y los recuerdos se funden creando una realidad propia que deambula entre lo onírico, lo inventado y la tragedia real.

Creo que el texto en su realización fragmentada e incoherente y sin lo signos de puntuación es un “retrato de un Shock colectivo”.

Un retrato creado a través de la propia dinámica narrativa del texto.

Por eso no hay puntos ni comas…porque le daría la lógica de una mente lúcida y en este drama ningún ser humano normal en las primeras impresiones puede estar lúcido.

Mientras la gente baja la cuesta, y se describe en forma metafórica y casi incoherente el trágico recorrido. Se intercala comentarios sobre un personaje llamado Vicente Cunarrosa.

No queda claro si estos comentarios sobre Cunarrosa está en la mente de cada uno del grupo de los cinco que protagonizan el descenso de la montaña o si ellos dialogan entre si sobre Vicente Cunarrosa. Lo que si está claro es que son recuerdos que cada uno ha vivido con el Sr Cunarrosa Desde encuentros sexuales con Cunarrosa (que al parecer era homosexual ) hasta el simple recuerdo de verlo tomándose una cerveza.

Este Sr. Cunarrosa parece un hombre que toma todo de todo el mundo sin dar nada a cambio es una especie de vividor que se aprovecha de los demás. Por la forma como se lo referencia en los fragmentos entrecomillados del cuento, parece que el tipo es un aprovechado. Lo denominan “el hombre que daba sed ”, como el hombre que se “lo traga todo” y siempre está flaco. Es decir entiendo, que es una metáfora para decir que no termina de saciarse con nada. Alguien que quita a otros. La sensación que deja en los demás al sentirse despojados es una sensación de sed.

Para mi, el personaje que está sin piernas al principio del relato es Vicente Cunarrosa, quien fue mutilado por la explosión y ahora la gente lo está buscando, como cuando se busca a los sobrevivientes de un siniestro.

Yo leí el final del cuento pero como no se los he pasado en la próxima entrega los discutimos. Pronto sabremos qué pasó con Vicente Cunarrosa.

¿Que opinión tienen ustedes?

miércoles, 2 de abril de 2008

Una noche apacible de aqui y de allá

Llegué a casa cerca de las 8 de la noche de un día cualquiera, quizás un día miércoles, ya no recuerdo por los años que han pasado ya, unos doce.
Mi hija, una niña de siete jugando en el otro costado de la cama con sus barbies mientras yo estaba recostado viendo la TV todavía vestido con la formalidad de las empresas y con el olor de humo, cigarro y de gente que se impregna cuando uno viaja en transporte público.
La noche se presentaba enorme, con un negro infinito y un mapa de estrellas eternas allá arriba que invitaba a observarlas sin medir el tiempo. ni una nube pasaba por ahí, no se escuchaba el murmullo de siempre de la gente abajo, el piso diez era ideal para ver y escuchar la algarabía de los vecinos y de niños en los jardines.

Se me antojaba la noche perfecta para un encuentro inolvidable, de vez en cuando repartía mis ojos entre el aparato sonoro y egocentrista con la noche que podía ver a través de mi ventana de par en par a mi derecha.

Tan ido de este mundo estaba que no me había percatado de la "cosa" que se levantaba por el otro lado de la loma y encima de las casas que circundaba la urbanización, .... "que es eso...?", pregunté para mí y a Vanessa a la vez,... "hija ven acá rápido...", fué lo que alcancé a decir y me quedé mudo... conté unos cinco globos de colores brillantes y todos distintos.... una velocidad aproximada de unos 200 km por hora o quizás más, los objetos tenían luz propia, silenciosos y determinantes, se levantaron como si estuvieran naciendo del horizonte, el tamaño indefinido, globos, esferas de luces brillantes y hechizantes.
Se me ocurrió por un momento ir a buscar al otro cuarto los binoculares pero preferí seguir observando porque no podía perderme de ese regalo de la noche. Los globos se acercaban al edificio y que casualidad!!, justo a la altura del piso 10.. no se detenían, iban decididos a estrellarse contra el edificio.. no había ruido, no había turbulencia, el silencio era total, no había gente observando en la calle, las luces pasaron a través del edificio y la paz nos inundó a Vanessa y a mi, quedamos sin habla.

- Que viste hija?, le pregunté emocionado,
- Unas luces papá, y siguió en su juego como si nada nuevo o extraño hubiera pasado.

Cada vez que lo recuerdo y puedo describo este insólito hecho, que aún hoy día después de 12 años no he podido resolver ni explicar de ningún modo.

Como nace un Texto


Como nace un texto
Jorge Luis Borges

Empieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder. En el caso de un cuento, por ejemplo, bueno, yo conozco el principio, el punto de partida, conozco el fin, conozco la meta. Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy limitados medios, qué sucede entre el principio y el fin. Y luego hay otros problemas a resolver; por ejemplo, si conviene que el hecho sea contado en primera persona o en tercera persona. Luego, hay que buscar la época; ahora, en cuanto a mí "eso es una solución personal mía", creo que para mí lo más cómodo viene a ser la última década del siglo XIX. Elijo "si se trata de un cuento porteño", lugares de las orillas, digamos, de Palermo, digamos de Barracas, de Turdera. Y la fecha, digamos 1899, el año de mi nacimiento, por ejemplo. Porque ¿quién puede saber, exactamente, cómo hablaban aquellos orilleros muertos?: nadie. Es decir, que yo puedo proceder con comodidad. En cambio, si un escritor elige un tema contemporáneo, entonces ya el lector se convierte en un inspector y resuelve: "No, en tal barrio no se habla así, la gente de tal clase no usaría tal o cual expresión."

El escritor prevé todo esto y se siente trabado. En cambio, yo elijo una época un poco lejana, un lugar un poco lejano; y eso me da libertad, y ya puedo fantasear o falsificar, incluso. Puedo mentir sin que nadie se dé cuenta, y sobre todo, sin que yo mismo me dé cuenta, ya que es necesario que el escritor que escribe una fábula "por fantástica que sea" crea, por el momento, en la realidad de la fábula.

domingo, 30 de marzo de 2008

El Pollo de la Clase

En la clase hay un niño con el apodo más adecuado de todos los apodos. Ricky era el propio pollo desplumado. Era muy muy blanco. A través de su fina piel se podían ver sus venas, su cabello rojo, abultado en la parte mas alta, parecía una cresta.

Por eso los más exagerados de la clase le decían que tenía la nariz como un pico de ave y que le estaba saliendo la barba roja que le guinda a los gallos. Un rumor así viaja como un rayo de boca en boca. Al poco tiempo, todos estábamos seguros de que Ricky terminaría convirtiéndose en un verdadero pollo gigante.

Comenzó a correr la voz y todos a fijarse sin disimulo en su cara.

A la hora de la merienda, en el sitio donde se sentaba, le ponían un montoncito de piedritas y maíz con un cartelito que decía “picar aquí”.

Ricky estaba muy molesto, faltaba mucho a clases y comenzó a mirarse al espejo con mucha frecuencia. Le parecía que tener barba y bigote estarían bien, si ya fuese un adulto. Aunque no veía nada raro en su cara, se preocupaba porque, si tantos compañeros lo decían, debía ser por algo.

Una tarde le preguntó al más estudioso de sus amigos, Darwin, que si era posible que un ser de una especie se convirtiera en otra. Por ejemplo, un ratón en un perro o un gato en una cucaracha.

Darwin le dijo que desde luego, todos al crecer y envejecer cambiamos de forma y hasta de color. Como unos monos que nacen color naranja y poco a poco van tomando el color marrón de sus padres. Pero también hay casos, muy raros, en los que las transformaciones son muy especiales y terminan parecidos a otros seres diferentes a sus parientes.

Ricky, más sudado que pollo en brasas, seguía escuchando las explicaciones de su sabiondo amigo. Este le habló de la conversión de los renacuajos en ranas, que pasan de ser parecidos a peces con branquias a ser saltarines que comen insectos y croan en las charcas. También de las orugas que dejan de ser gusanos para ser hermosas mariposas. De las larvas de libélula que pasa de ser como un submarino con arpón para atrapar renacuajos a ser un insecto volador muchas veces atrapado por los sapos adultos.

Por si fuera poco, le contó de unos peces que nacen hembras y se convierten en machos.

Darwin le explicaba, con mucho dominio del tema, que todo en la naturaleza tiene su razón de ser. Muchas crías se mantienen a salvo del peligro gracias a sus diferencias. Quizás tu barba sea como la papada de los orangutanes que les sale en señal de poder y experiencia.

Y agrega, - Es la evolución, quizás tus cambios inician una nueva generación más avanzada y todos quieran ser como tú. De ser un simple niño puedes pasar a ser el primer humano que vuele ¿Te imaginas?

Desde entonces Ricky no dejaba de verse los brazos y las manos pensando que en cualquier momento le comenzarían a salir plumas. Hacía las cosas normales de su edad pero con esa preocupación constante que no se atrevía a contarle a más nadie. A sus padres ni pío, no sea que les diera pena tener un hijo que al crecer dirá “Rickikikikiriki” todas las mañanas sobre un tejado.

Un domingo cuando fue con sus padres a una feria. Vio a unos niños que jugaban a los dardos. Emocionado también quería jugar pero al ver el premio que entregaban, se le quitaron las ganas. Eran unos pollitos. Se puso a llorar y tuvo que contarles todo a sus padres.

Al principio éstos se rieron un poco y le explicaron que los niños tienen mucha imaginación que es alimentada por la televisión y los programas de computadoras pero que no es posible que un niño deje de ser humano para convertirse en otro animal. Somos animales pero de la especie humana y así seguiremos siendo hasta nuestra muerte.

Ricky preguntó, - ¿Pero y qué me dicen de la evolución, que de una generación a otra se van sumando cambios para ir mejorando la especie?

El padre le contestó. - En los seres humanos esos cambios se hacen notar al cabo de miles de años como los cambios entre los primeros cavernícolas que parecían monos y el hombre actual que es menos peludo, habla, razona y camina erguido.

Ya más aliviado, Ricky preguntó -¿Entonces faltan muchos años para que los humanos podamos volar con alas propias? y los padres dijeron que quizás nunca sea posible, por eso inventamos artefactos que nos ayudan a hacer más cosas como los aviones para volar y eso también es evolución.

El padre le dijo, - Cuando tenía tu edad también me echaban broma, me llamaban “Piolin”. Casualmente mamá tiene una foto de cuando yo era niño ¿Ves? muy parecido a ti.

- Entonces, ¿Dejaré de parecer un pollo y me pareceré a ti, papá?, dijo Ricky.

- Si claro, contestó su padre.

Complacido con las respuestas de sus padres, Ricky se dispuso a disfrutar de la feria y lo hizo a lo grande.

Cuando volvió al colegio y le echaban broma, se reía de los niños que trataban de molestarle.



Autor: Loana Bracho. Escritora Venezolana

jueves, 20 de marzo de 2008

LA CITA DE HOY

“ Escribo porque desde la infancia siempre pensé que era mi vocación. Creo que me influyó la muerte prematura de mi padre, pintor y escritor él también. Tengo la impresión de continuar su obra interrumpida”.

Derek Walcott (Isla de Santa Lucía).
Wisotzki, Rubén. Los autores enfrentan a sus fantasmas en un libro. El Nacional, 27.12.2001.
“En los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, en España, se realizó un trabajo excepcional: la recopilación de testimonios de más de 200 escritores destacados de todo el mundo que respondieron a la siempre obligada pregunta: ¿por qué escribe usted?

miércoles, 19 de marzo de 2008

¿A colores o en Blanco y negro?




VERSUS





-Hola David, ¿que tal? ¿Como estuvo ese fin de semana?

-Tuve que venir a trabajar sábado y mediodía del domingo

Estoy cansado sobretodo que vivo en Guatire sin carro y me queda lejos

el trasporte.

-Que pena, eso de trabajar el fin de semana es bien chimbo después se pasa uno la semana cansado.-respondí yo.

-¿Y esa música que está sonando?- dice David

-Es un instrumental de guitarra español. Un arreglo de guitarra y orquesta

Compuesto por dos hermanos españoles. Es bellísimo.

Escúchalo que te va a gustar.- Respondo yo.

-Allá en los años 70 conocí un guitarrista español excelente. Yo grababa sus discos la verdad que era espectacular el sonido y la habilidad para tocar muy rápido las cuerdas de guitarra.- dice David.

La Guitarra seguía sonando. Mientras David hablaba, todo el CD se estaba ejecutando.

Entra Héctor a la Oficina.


Hola que tal ¿como están?-pregunta Hector


Bueno cansado tuve que venir el fin de semana.-Dice David.

Que broma vale.
Estoy buscando a Fernando, si lo ven le dicen que suba a mi oficina o me llame necesito hablar con él. –dice Héctor.


Como te decía, (¿como me decía qué ?, pensé) traje unos CD bien buenos de música de los años 60, y 70 y unos inclusive de los años 50. Cuando tengas un chancecito los pones para que los oigamos. -Dice David.

El CD del instrumental de Guitarra se estaba acabando estaba en su última pieza.

¿Qué te pareció el CD? Ya está por terminar.-Pregunto yo.

-Ya te entrego los CDS para que los pongas. Hay música Cubana y Salsa Clásica.

Eso si que eran buenos tiempos.-responde David.


El CD de guitarra terminó. Comencé a poner el primero de los CDS que David me prestó. David salió de la oficina a tomar un cafecito. Cuando oí las primeras canciones me recordé de los televisores en Blanco y Negro. Se me antojó que el pasado era así: en blanco y negro, monótono y repetitivo. Nada cambia y nada puedes hacer para cambiarlo. Lo único que puedes hacer es contarlo una y otra vez y en el camino te pierdes la música y los colores del presente. Ese minuto de reflexión fue muy valioso para mí.


Inmediatamente saqué el CD. Realmente me fastidió el tema.

Cuando regresó David del tomarse su cafecito se había encontrado con Gerardo y estaba contando nuevamente que había tenido que trabajar el fin de semana.

Me quedo con mi CD porque esta en colores…esto de vivir en blanco y negro no me gusta.

viernes, 14 de marzo de 2008

LA CITA DE HOY

Wisotzki, Rubén. Los autores enfrentan a sus fantasmas en un libro. El Nacional, 27.12.2001.“En los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, en España, se realizó un trabajo excepcional: la recopilación de testimonios de más de 200 escritores destacados de todo el mundo que respondieron a la siempre obligada pregunta: ¿por qué escribe usted?"

Así respondió Jorge Amado:

“Primero, para responder a una necesidad interior, a una vocación invencible; aunque quisiera, me sería imposible no escribir. Los temas, los personajes, los ambientes se imponen y la necesidad de ponerme ante la máquina de escribir se vuelve imperiosa: así es como nace la novela. Por otra parte, escribo para ser leído, influir sobre la gente, y contribuir a la modificación de la realidad de mi país, creando para el pueblo que sufre la perspectiva de una vida mejor, y levantando alto las banderas de la lucha y de la esperanza. Pienso que la literatura es un arma del pueblo y que el escritor es el intérprete de los deseos y de las luchas de su pueblo.” Jorge Amado (Brasil).

domingo, 2 de marzo de 2008

Lo efìmero de los entierros

A todos sin excepciòn, nos ha tocado la tarea de asistir a un entierro, sea por obligaciòn, por sentimiento o por placer. Para algunos macabros, este hecho , tan sencillo y cuestionado, resulta ser la mayoría de las veces pintoresco, para mi, demasiado pintoresco. He aqui que me explico o en lenguaje mas popular, me explayo:

1.- Siempre entraran a la capilla o sala de velorio, los perdidos, aquellos con caras de extraviados que buscan entre la multitud el viudo o viuda para extender el pèsame que suelen darlo muchas veces de manera equivocada, pues un simple lo siento, suele ser a veces monótono.

2.- Luego desfilarán los familiares llorando, muchos que nunca se pasearon por la casa y que agonizantes por la pérdida se nos aferran a un brazo. Dios salve que alguno se le haya olvidado ponerse desodorante.

3.- Las tias con los rosarios en la mano no faltan. Cada una en un rincón seguirá a la otra al unísono que levantan los decibeles entre misterio y misterio. Peco de inculta, pero el rosario que aprendi en la escuela se queda corto con los actuales, le suman y suman palabras

Escritores Venezolanos Conversando y Escribiendo

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