Escritores venezolanos. Conversando y Escribiendo

Este Blog es para unir a un grupo de escritores Venezolanos que quieren compartir sus experiencias, impresiones y escritos. Somos un equipo. Somos amigos. Somos Creativos. Somos escritores.

domingo, 30 de marzo de 2008

El Pollo de la Clase

En la clase hay un niño con el apodo más adecuado de todos los apodos. Ricky era el propio pollo desplumado. Era muy muy blanco. A través de su fina piel se podían ver sus venas, su cabello rojo, abultado en la parte mas alta, parecía una cresta.

Por eso los más exagerados de la clase le decían que tenía la nariz como un pico de ave y que le estaba saliendo la barba roja que le guinda a los gallos. Un rumor así viaja como un rayo de boca en boca. Al poco tiempo, todos estábamos seguros de que Ricky terminaría convirtiéndose en un verdadero pollo gigante.

Comenzó a correr la voz y todos a fijarse sin disimulo en su cara.

A la hora de la merienda, en el sitio donde se sentaba, le ponían un montoncito de piedritas y maíz con un cartelito que decía “picar aquí”.

Ricky estaba muy molesto, faltaba mucho a clases y comenzó a mirarse al espejo con mucha frecuencia. Le parecía que tener barba y bigote estarían bien, si ya fuese un adulto. Aunque no veía nada raro en su cara, se preocupaba porque, si tantos compañeros lo decían, debía ser por algo.

Una tarde le preguntó al más estudioso de sus amigos, Darwin, que si era posible que un ser de una especie se convirtiera en otra. Por ejemplo, un ratón en un perro o un gato en una cucaracha.

Darwin le dijo que desde luego, todos al crecer y envejecer cambiamos de forma y hasta de color. Como unos monos que nacen color naranja y poco a poco van tomando el color marrón de sus padres. Pero también hay casos, muy raros, en los que las transformaciones son muy especiales y terminan parecidos a otros seres diferentes a sus parientes.

Ricky, más sudado que pollo en brasas, seguía escuchando las explicaciones de su sabiondo amigo. Este le habló de la conversión de los renacuajos en ranas, que pasan de ser parecidos a peces con branquias a ser saltarines que comen insectos y croan en las charcas. También de las orugas que dejan de ser gusanos para ser hermosas mariposas. De las larvas de libélula que pasa de ser como un submarino con arpón para atrapar renacuajos a ser un insecto volador muchas veces atrapado por los sapos adultos.

Por si fuera poco, le contó de unos peces que nacen hembras y se convierten en machos.

Darwin le explicaba, con mucho dominio del tema, que todo en la naturaleza tiene su razón de ser. Muchas crías se mantienen a salvo del peligro gracias a sus diferencias. Quizás tu barba sea como la papada de los orangutanes que les sale en señal de poder y experiencia.

Y agrega, - Es la evolución, quizás tus cambios inician una nueva generación más avanzada y todos quieran ser como tú. De ser un simple niño puedes pasar a ser el primer humano que vuele ¿Te imaginas?

Desde entonces Ricky no dejaba de verse los brazos y las manos pensando que en cualquier momento le comenzarían a salir plumas. Hacía las cosas normales de su edad pero con esa preocupación constante que no se atrevía a contarle a más nadie. A sus padres ni pío, no sea que les diera pena tener un hijo que al crecer dirá “Rickikikikiriki” todas las mañanas sobre un tejado.

Un domingo cuando fue con sus padres a una feria. Vio a unos niños que jugaban a los dardos. Emocionado también quería jugar pero al ver el premio que entregaban, se le quitaron las ganas. Eran unos pollitos. Se puso a llorar y tuvo que contarles todo a sus padres.

Al principio éstos se rieron un poco y le explicaron que los niños tienen mucha imaginación que es alimentada por la televisión y los programas de computadoras pero que no es posible que un niño deje de ser humano para convertirse en otro animal. Somos animales pero de la especie humana y así seguiremos siendo hasta nuestra muerte.

Ricky preguntó, - ¿Pero y qué me dicen de la evolución, que de una generación a otra se van sumando cambios para ir mejorando la especie?

El padre le contestó. - En los seres humanos esos cambios se hacen notar al cabo de miles de años como los cambios entre los primeros cavernícolas que parecían monos y el hombre actual que es menos peludo, habla, razona y camina erguido.

Ya más aliviado, Ricky preguntó -¿Entonces faltan muchos años para que los humanos podamos volar con alas propias? y los padres dijeron que quizás nunca sea posible, por eso inventamos artefactos que nos ayudan a hacer más cosas como los aviones para volar y eso también es evolución.

El padre le dijo, - Cuando tenía tu edad también me echaban broma, me llamaban “Piolin”. Casualmente mamá tiene una foto de cuando yo era niño ¿Ves? muy parecido a ti.

- Entonces, ¿Dejaré de parecer un pollo y me pareceré a ti, papá?, dijo Ricky.

- Si claro, contestó su padre.

Complacido con las respuestas de sus padres, Ricky se dispuso a disfrutar de la feria y lo hizo a lo grande.

Cuando volvió al colegio y le echaban broma, se reía de los niños que trataban de molestarle.



Autor: Loana Bracho. Escritora Venezolana

jueves, 20 de marzo de 2008

LA CITA DE HOY

“ Escribo porque desde la infancia siempre pensé que era mi vocación. Creo que me influyó la muerte prematura de mi padre, pintor y escritor él también. Tengo la impresión de continuar su obra interrumpida”.

Derek Walcott (Isla de Santa Lucía).
Wisotzki, Rubén. Los autores enfrentan a sus fantasmas en un libro. El Nacional, 27.12.2001.
“En los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, en España, se realizó un trabajo excepcional: la recopilación de testimonios de más de 200 escritores destacados de todo el mundo que respondieron a la siempre obligada pregunta: ¿por qué escribe usted?

miércoles, 19 de marzo de 2008

¿A colores o en Blanco y negro?




VERSUS





-Hola David, ¿que tal? ¿Como estuvo ese fin de semana?

-Tuve que venir a trabajar sábado y mediodía del domingo

Estoy cansado sobretodo que vivo en Guatire sin carro y me queda lejos

el trasporte.

-Que pena, eso de trabajar el fin de semana es bien chimbo después se pasa uno la semana cansado.-respondí yo.

-¿Y esa música que está sonando?- dice David

-Es un instrumental de guitarra español. Un arreglo de guitarra y orquesta

Compuesto por dos hermanos españoles. Es bellísimo.

Escúchalo que te va a gustar.- Respondo yo.

-Allá en los años 70 conocí un guitarrista español excelente. Yo grababa sus discos la verdad que era espectacular el sonido y la habilidad para tocar muy rápido las cuerdas de guitarra.- dice David.

La Guitarra seguía sonando. Mientras David hablaba, todo el CD se estaba ejecutando.

Entra Héctor a la Oficina.


Hola que tal ¿como están?-pregunta Hector


Bueno cansado tuve que venir el fin de semana.-Dice David.

Que broma vale.
Estoy buscando a Fernando, si lo ven le dicen que suba a mi oficina o me llame necesito hablar con él. –dice Héctor.


Como te decía, (¿como me decía qué ?, pensé) traje unos CD bien buenos de música de los años 60, y 70 y unos inclusive de los años 50. Cuando tengas un chancecito los pones para que los oigamos. -Dice David.

El CD del instrumental de Guitarra se estaba acabando estaba en su última pieza.

¿Qué te pareció el CD? Ya está por terminar.-Pregunto yo.

-Ya te entrego los CDS para que los pongas. Hay música Cubana y Salsa Clásica.

Eso si que eran buenos tiempos.-responde David.


El CD de guitarra terminó. Comencé a poner el primero de los CDS que David me prestó. David salió de la oficina a tomar un cafecito. Cuando oí las primeras canciones me recordé de los televisores en Blanco y Negro. Se me antojó que el pasado era así: en blanco y negro, monótono y repetitivo. Nada cambia y nada puedes hacer para cambiarlo. Lo único que puedes hacer es contarlo una y otra vez y en el camino te pierdes la música y los colores del presente. Ese minuto de reflexión fue muy valioso para mí.


Inmediatamente saqué el CD. Realmente me fastidió el tema.

Cuando regresó David del tomarse su cafecito se había encontrado con Gerardo y estaba contando nuevamente que había tenido que trabajar el fin de semana.

Me quedo con mi CD porque esta en colores…esto de vivir en blanco y negro no me gusta.

viernes, 14 de marzo de 2008

LA CITA DE HOY

Wisotzki, Rubén. Los autores enfrentan a sus fantasmas en un libro. El Nacional, 27.12.2001.“En los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, en España, se realizó un trabajo excepcional: la recopilación de testimonios de más de 200 escritores destacados de todo el mundo que respondieron a la siempre obligada pregunta: ¿por qué escribe usted?"

Así respondió Jorge Amado:

“Primero, para responder a una necesidad interior, a una vocación invencible; aunque quisiera, me sería imposible no escribir. Los temas, los personajes, los ambientes se imponen y la necesidad de ponerme ante la máquina de escribir se vuelve imperiosa: así es como nace la novela. Por otra parte, escribo para ser leído, influir sobre la gente, y contribuir a la modificación de la realidad de mi país, creando para el pueblo que sufre la perspectiva de una vida mejor, y levantando alto las banderas de la lucha y de la esperanza. Pienso que la literatura es un arma del pueblo y que el escritor es el intérprete de los deseos y de las luchas de su pueblo.” Jorge Amado (Brasil).

domingo, 2 de marzo de 2008

Lo efìmero de los entierros

A todos sin excepciòn, nos ha tocado la tarea de asistir a un entierro, sea por obligaciòn, por sentimiento o por placer. Para algunos macabros, este hecho , tan sencillo y cuestionado, resulta ser la mayoría de las veces pintoresco, para mi, demasiado pintoresco. He aqui que me explico o en lenguaje mas popular, me explayo:

1.- Siempre entraran a la capilla o sala de velorio, los perdidos, aquellos con caras de extraviados que buscan entre la multitud el viudo o viuda para extender el pèsame que suelen darlo muchas veces de manera equivocada, pues un simple lo siento, suele ser a veces monótono.

2.- Luego desfilarán los familiares llorando, muchos que nunca se pasearon por la casa y que agonizantes por la pérdida se nos aferran a un brazo. Dios salve que alguno se le haya olvidado ponerse desodorante.

3.- Las tias con los rosarios en la mano no faltan. Cada una en un rincón seguirá a la otra al unísono que levantan los decibeles entre misterio y misterio. Peco de inculta, pero el rosario que aprendi en la escuela se queda corto con los actuales, le suman y suman palabras

viernes, 29 de febrero de 2008

LA CITA DE HOY

Wisotzki, Rubén. Los autores enfrentan a sus fantasmas en un libro. El Nacional, 27.12.2001.

“En los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, en España, se realizó un trabajo excepcional: la recopilación de testimonios de más de 200 escritores destacados de todo el mundo que respondieron a la siempre obligada pregunta: ¿por qué escribe usted? El resultado de la encuesta es una obra excepcional que fue publicada este año”.

Así respondió Borges:

“No podría parar de escribir. Siempre he sabido que mi destino era un destino literario de lector, y también, imprudentemente, de escritor. Escribo para responder a una urgencia, a una necesidad interior. Si hubiese sido Robinson Crusoe en su isla o Edmundo Dantés, del Conde de Montecristo, no habría escrito. Hasta los treinta años leí lo que se escribía sobre mí. Después, dejé de hacerlo. Cuando publico un libro, mis amigos saben que no deben hablarme de lo que he escrito. Es así como publico un libro y no sé nada de la crítica, buena o mala, justa o injusta. Ni de la venta del libro. Esto puede interesar al librero o a los editores, no al escritor.

Jorge Luis Borges

martes, 12 de febrero de 2008

La calle del cercano atardecer.




Lluvia, corre la gente de un lado a otro, un grupo de estudiantes con sus libros mojados corren saltando charcas inoportunas pero ya es muy tarde para hacerlo, están mojadas totalmente pero sus risas son contagiosas.

Lluvia, la risa se oye por todos lados, la gente ríe por la lluvia y las situaciones inesperadas, alguien saca un paraguas que se abre hacia arriba como una flor que se cierra, un par de señoras que acababan de salir de la peluquería se mojaron sus peinados y sin embargo reían como enloquecidas, el pregonero perdió la venta de periódicos, el limpiabotas se ríe de la gente, los perros ladran a los motorizados y éstos andan con una suerte de abrigo, una bolsa de plástico en cada pie y otras bolsas en el torso y brazos, todo un invento improvisado, los niños patinan sobre aceras resbaladizas para caer luego en una charca, algunos esperan bajo marquesinas pero con las sonrisas a flor de piel.

Lluvia, en vez de entristecer ha alegrado a la gente de a pie y a la gente de a ruedas, ha sido algo así como contagioso, se siente en el aire la turbulencia de ánimo.

Lluvia, algo curioso sucede por doquier, pareciera que los mismos árboles estuvieran riendo, me apoyo sobre uno de ellos y siento como si palpitara su corteza debido a la risa incontrolada, me separo de un brinco por el susto y observo con atención, luego de un rato de observar atónito al árbol bajo la intensa lluvia termino por pensar que fue mi imaginación y nada más, como podría un árbol reír?...

Lluvia, vienen los perros, ya están acostumbrados a la lluvia repentina, a medida que se acercan los observo como siempre he observado a los perros, pero,… algo extraño sucede de nuevo, uno de ellos le habla al de al lado y luego los otros ríen también, insólito, se me para la respiración ante aquello,… se acercan más y pasan a mi lado, el que habló me ve y me guiña un ojo… la lluvia es intensa mis ojos están empapados debo cubrirme para poder observar mejor, ya el árbol no me cubre de tanta agua,… termino por pensar de nuevo que fue mi imaginación y el exceso de agua en el ambiente que distorsiona las imágenes.

Lluvia, que está sucediendo?, estará el agua envenenada?, yo estaré viendo cosas?, fantasmas?, ya quiero irme de aquel lugar, en vez de reír como los demás me he puesto muy serio y aterrado a la vez, la gente me observa ahora a mí de manera extraña, como si yo no fuera de este mundo, empiezo a sentirme muy incómodo y atravieso la calle para llegar al otro lado y continuar mi camino hacia mi apartamento cuando se me acerca un viejo vagabundo y me dice…
- asustado?, no parece Ud. De aquí…,
no le respondí, me limité a continuar la marcha pero si ví su rostro de preocupación extrema, estaba ebrio pero atento a lo que sucedía y ya lo había vivido aparentemente.
- Que desea?, tiene algún problema?, yo ando apurado eh!,
- Ud. Y yo estamos solos en este atolladero, es que no se da cuenta?,
La verdad me dejó pensativo, estábamos en un atolladero inesperado y no deseado, algo extraño sucedía y no sabía adonde ir ni que hacer., me detuve y lo observé a los ojos directamente buscando claridad en sus palabras,
- Hay algo que quiera decirme?, por favor,…
- Si, es mejor que lo sepa porque ya me ha sucedido a mi, lo primero que necesita es serenarse, hasta los momentos no le ha sucedido nada malo cierto?,
- Si, pero he visto cosas extraordinarias, irreales, parece un sueño lo que sucede alrededor y aterra no tener el control de su vida de repente,
- Tranquilo, yo también ando asustado pero ya me ve aquí, sin un rasguño,

Lluvia, la risa es mas estruendosa, como burlona, se mezcla con el ruido del aguacero pertinaz, mientras converso con aquel vagabundo mojado y apestoso que me revela un secreto importante, nos refugiamos bajo una marquesina solitaria y alejada de aquella zona tumultuosa,

- Que está sucediendo?, porque árboles y perros ríen?,
- Pues no lo sé, lo he vivido otras veces cuando llueve de noche por este sector, parece que es aquí donde pasa, pero nunca me ha sucedido algo malo, los animales hablan y otros ríen como algo contagioso porque la gente también ríe alocadamente.
- Atacan?, hacen barbaridades?, la policía sabe algo de esto?,
- Pues no he sentido otra cosa que no sea risas… hubo una vez que,… en esa calle ocurrió algo, un accidente o un asesinato no sé bien, y murieron como nueve personas o algo así, es lo que cuentan y desde entonces se ve esta “cosa”, pero sólo he visto lo mismo que Ud. No he visto policías por aquí sabe?, cuando esta “cosa” ocurre ellos no se aparecen, debe ser por tanta agua.

El aliento de aquel pestilente hombre inundaba el lugar, tuve que simular y taparme la boca y la nariz para no ingerir ese aire viciado mientras le escuchaba con atención, a pesar de su envenenamiento etílico estaba muy sobrio en su pensamiento, la costumbre de llevar la sangre contaminada no le había quitado sus capacidades.

- Pero, que hace Ud. aquí?, si sabe de esto porque anda por este lugar?.
- Vivo aquí o allá, donde mejor pueda estar, es cuestión de suertes pasar por esta calle cuando llueve, por alguna razón siempre llego aquí sin quererlo, yo también me lo he preguntado y fíjese que casualidad, también veo a la misma gente en esa calle, los conozco casi a todos, pero a Ud. es la primera vez que lo veo por aquí.

Amaina la lluvia, la gente se dispersa, la paz se recupera en la calle, corren ríos a un lado de las aceras y se introducen en los boca calles que se tragan toda el agua como monstruos muertos de sed. Los árboles ya no se agitan como antes y los perros se han reunido todos bajo un gran camión que mantuvo seco ese lugar.

La gente ya no ríe, sencillamente llevan sus rostros de siempre, algunos pensativos, otros indiferentes, otros tristes, otros charlando entre sí, la cotidianidad. La risa en el aire se ha ido, aquella risa burlona que se entremezclaba con el estruendo de la lluvia, los truenos y toda la agitación de la calle. El ruido ha cesado y la fantasmagórica risa también. Ambos permanecimos en silencio viendo como la calle volvía a su normalidad, sin darme cuenta estuve parado como una estatua durante más de treinta minutos ahí, hasta que una punzada muscular me advirtió que debía sentarme a descansar pronto y quitarme los zapatos para aliviar la tensión en los pies, el indigente se percató de mi incomodidad,

- Ya pasó, “la cosa” se ha ido.
- Si, y yo debo irme, ha sido interesante todo esto, cuidese las calles son peligrosas.
- Ud. también vaya con cuidado, un día de éstos nos vemos.

Me dirigió una sonrisa y pude ver sus dientes con más detalle, tenía serios problemas en un canino y dos incisivos y le faltaban algunos molares. No parecía un vago cualquiera, era un vago diferente, quizás la vida le había jugado mal hasta llevarlo a ese estado, pero no quería indagar más en el asunto, tan sólo quería irme rápidamente de ahí.

Seguí en dirección al edificio de oficinas ya todo mojado para buscar mi auto que había dejado en el estacionamiento y de ahí irme a casa.

Continúa…

Alexander Bello A.
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viernes, 8 de febrero de 2008

Descubrí a Adriano Gonzalez León


Esta noticia fue publicada en la pagina web de venevisión.net, el 14-01-2008:


"El escritor venezolano Adriano González León, ganador del premio Biblioteca Breve (Barcelona) en 1968 con "País Portátil", que luego fue llevada al cine, murió en Caracas a los 77 años de edad. González León, quien murió de un infarto, confesó hace unos años estar "¡harto de que crean que sólo escribí un libro, y además portátil!".


Por razones de tiempo, logística, técnicas y otras, no habiamos publicado un merecido homenaje a este insigne escritor venezolano.


Ciertamente yo tambien conocía a Adriano Gonzalez por su "País Portatil". Por alguna razón no se había despertado en mi, el interes por conocer otra de sus obras.


El dia de ayer un compañero de trabajo me mostró un cuento escrito por Adriano Gonzalez León, denominado: "El hombre que daba sed", publicado en 1967.


Mi compañero de trabajo me dijo que a su hija de dieciseis años, le habían asignado la tarea de leer el cuento y de hacer un resumen del mismo. Cuando él y su hija lo leyeron, ninguno de los dos pudo entender de qué se trataba el relato. Intrigada, comencé a leer el cuento y verdaderamente constituye una lectura "enredada" compleja y dificil de asimilar pero a su vez realmente fascinante. El escritor maneja la ruptura de planos temporales "como le da la gana" y es necesario leer el cuento una y otra vez hasta obtener una comprensión clara y profunda de la trama. Para comenzar, el texto no tiene ni un punto y ni una coma. La respiración, las pausas y el ritmo quedan a expensas del lector, quien debe ingeniarselas para ir descubriendo progresivamente la trama del cuento y el ritmo narrativo del mismo.

Quedé fascinada y "escanié", como se dice coloquialmente en informática, el cuento.

Me encantaría hacer un pequeño foro para compartir y analizar este relato.

La genialidad de este escritor es realmente espectacular.
Todavía permanece en mi la emoción de este encuentro casual con la creación de este genial artista venezolano.


A quienes estén interesados le envio el cuento por correo: son cuatro páginas.

Podriamos abrir, a través de este blog un foro de discusión e intercambio de ideas.


Para finalizar este sencillo homenaje, coloco un cita de Adriano Gonzalez León:


"Uno escribe a veces por ociosidad... No encuentra nada qué hacer y entonces piensa que un pájaro está avanzando sobre la vitrina del occidente, entonces ¡coño! si el pájaro se estrella crea una conmoción y hay unas estalactitas de vidrio y una lucidez y una grandeza de tus ojos y un porvenir de espejos que se repiten y siempre buscaremos a esa amiga y princesa que se mueve por las nubes y que compite con los pájaros del más allá", dijo una vez. Como los loros que cada tarde alborotaban las últimas luces del día y le arrebataban una taquicardia. Una taquicardia que ayer se detuvo.
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pd: la Editorial Panapo publicó un libro titulado: "Antología del Cuento Venezolano". Entre los cuentos recopilados en esta antología esta "El Hombre que Daba Sed", espero sea de utilidad esta información para aquellos que estén interesados en adquirir este material.

miércoles, 30 de enero de 2008

CLASE E o F


Entraba en la camioneta para ir a chacaito, aquel hombre alto, moreno, con una “guardacamisa” mostrando las axilas sin afeitar.

-Échense pa’tras que hay salida por detrás- grito el chofer.

El hombre deslizaba sus manos por el pasamano aéreo que va a lo largo del vehículo

-Asco. Pensé yo.- Todo el tubo quedo manoseado por este carajo-.

Detrás de mi, una niña como de seis años jugaba con el sucio de las ventanas. Al mirar hacia la ventana donde estaba la niña, un chicle estaba pegado por la parte de afuera.

El hombre alto consiguió acomodo y sus brazos colgaban mostrando los pelos al aire. ¡Que espectáculo tan horroroso¡

En la siguiente parada, entró una chica, con sandalias y un atuendo que parecía un pijama de dormir. La gente se le quedó mirando pero nadie dijo nada.

Un señor mayor delante de mi descubrió en la carrocería del vehículo, un pedazo de pintura que se estaba despegando y le dió por jugar con el pedazo de pintura mientras se rascaba la cabeza con la otra mano.

Un tímido grito “la parada por favor” se oyó repentinamente. El conductor no escuchó hasta que comenzaron a gritar varias voces: ¡la parada!, ¡la parada!

-¡Estas sordo chico!, gritó alguien.

Un hombre gordo con un morral encima masculló al bajar: Ese cabeza e’ guevo.

El que estaba sentado a mi lado, se bajó en esa parada y en su lugar, se sentó un hombre que abría las piernas como si tuviera un repollo allá abajo.

-¡Que fastidio con estos tipos y sus piernas abiertotas! –pensé.
Siempre me toca una vaina de estas sentada a mi lado.

Al mediodía tenia un almuerzo con una amiga. Esperaba que llegara el ascensor a mi piso.
Cuando llegó, vi dentro del elevador, un hombre que tenía una mano apoyada en la puerta del ascensor. Cuando la puerta cerró siguió apoyando la mano en la puerta, con la palma completamente abierta. Pensaba yo, que no había visto ningún ejecutivo que tocara paredes, ni ventanas, ni puertas del ascensor.

-Es la cultura del contacto de las manos con todo, todo el tiempo-pensé.

Mientras almorzaba con mi amiga, me contaba que en su empresa-una cadena de productos farmacéuticos-clasificaba a los clientes por clases de consumidor.

Desde la clase A hasta la F. -me comentaba ella.

-¿Y como es eso? Le pregunté.

Bueno, con la inflación y la emigración de profesionales y gente con dinero al exterior, las clases Ay B, prácticamente no existen. Quedan de la C en adelante. Antes existían la clase A,B y C. Las dos primeras desaparecieron y surgieron las clases D,E,F. Ahora la clase C que antes era la de menores recursos es la de mayores recursos. Imagínate cómo ha decaído el poder adquisitivo del venezolano.

-Explícame más eso de las clases.- le pedí a mi amiga.

Ella se enfrascó en una detallada explicación de hábitos de consumo, artículos que mas compran, hábitos de alimentación y otras variables de medición.

Entonces le pregunté.

-¿No han clasificado ustedes a un sector de la población que toca todo?
Yo la llamaría “la clase del toqueteo”. Hacen lo posible por entrar en contacto con paredes, ventanas, puertas, mugre, basura, objetos, estructuras y cosas que se encuentran en la calle, asi como autobuses, camionetas y ascensores.

-Bueno, no sabría decirte, no había escuchado nada de eso. –me respondió.

-Ah! dijo ella un momento después, por lo que me dices deben ser la clase E o la F.

-Espero que sea la clase E para no sentir que estoy tocando fondo.- le comenté.
La clase F entonces es la más pobre y de muchos menores recursos que el resto ¿no?

-Si, así es. –Me contestó.

Después del trabajo me tocaba hacer la cola para tomar la camioneta de regreso a mi casa. Delante de mí, un señor jugaba con un pegoste de sucio que estaba en la rueda de una de las camionetas.

-Me dije: Pensar que la diferencia entre E y F es una sola rayita…

¿Será que la F no solo lo toca sino que se lo come?

viernes, 25 de enero de 2008

RECUERDOS DE LA PRIMERA CITA

La frescura de la noche, como una niebla blanca, de terciopelo, entraba por la ventana abierta de par en par, haciendo bailar las cortinas en una ondulación suave, de lago quieto y sereno. Eran cerca de las cuatro de la mañana, los acontecimientos aún permanecían dispersos en su memoria. Todo había sido tan rápido, tan inesperado, aunque lo había anhelado desde hacía tanto tiempo. ¿Entonces por qué el mismo tiempo la estaba matando? ¿Por qué la atormentaba de manera tan inclemente? Qué confusión más extraña, deseaba que pasara el tiempo, qué volara, qué viniera pronto el próximo día, pero la asombraba que pasara tan lentamente y a la vez le desesperaba que continuase pasando.

Todos sus vestidos estaban regados por el suelo, se los había probado y ninguno satisfacía sus gustos de ese momento. ¿Qué hora es? ¿Qué hora es? Se aproximó a la mesita de noche y allí estaba él, tranquilo, despreocupado, marcando su compás interminable e impertinente: son las tres y cincuenta y cinco de la mañana le dijo y continuó andando con la indiferencia de su tic-tac odioso, indolente, martillando sus oídos. Sintió un leve mareo. Éste, se fue incrementando hasta hacerla entrar como en un misterioso trance. Tuvo la sensación de estar levantándose del piso; medias, pantalones, vestidos, blusas, zapatos, carteras y ropa interior flotaban con ella en un remolino gris, sin colores, que los atraía hacia su centro al compás de un tic-tac frenético y galopante.

Hacía varios años que lo conocía, pero desde hace sólo muy poco tiempo Eros había cambiado los engañosos dardos de plomo por los de oro y le había hecho blanco a ambos con sus flechas encantadas. Recordó cómo buscaba pretextos para estar cerca de él, cómo temblaban sus labios al hablarle y cómo ese misterioso friíto del deseo le bajaba desde las sienes, cruzaba sus senos, su corazón, su estómago y llegaba a las piernas, para alojarse en lo más profundo de su ser y estimular sus más atrevidas fantasías. Después de muchos intentos, de pensar horrorizada miles de veces que ella no le gustaba, de tanto tiempo buscando su mirada y su afecto, ayer la había invitado a salir. No sabía cómo describir su reacción, sintió como si fuesen a explotarle los oídos y una onda de colores la recorrió como pólvora encendida... y... el friíto ¿se acuerdan del friíto?, pues le subió y bajó por todas partes ¡Qué locura! ¡Qué hechizante! ¡Qué divino! El remolino la sacó por la ventana y también salieron todas sus cosas, sus ropas, su cama, los clósets, la bañera, los cuadros, los adornos, el cuarto, todo salió por la ventana.

Sus muñecas de trapo reían y trataban de tomarla por las manos, pero al estar cerca se alejaban y abrían más sus grandes ojos blancos y reían cada vez más fuerte y freneticamente. El reloj pasó por un lado y se fue hacia el centro para arrastrarla nuevamente en la desesperación del tiempo y del caos que giraba a su alrededor. De pronto todo estaba en calma. Pudo contemplar, horrorizada, que estaba sentada en medio de algo como una calle, completamente desnuda, en un sitio desconocido y lleno de sombras que pasaban por su lado sin enterarse de su presencia, caminado como espectros en una neblina que lo cubría todo.

Sintió algo moverse a su lado, alzó la vista y sólo contempló la silueta de un hombre alto; avergonzada cruzó las piernas y colocó los brazos sobre los pechos tratando de ocultar su desnudez. - ¿Qué le sucede señorita? –le preguntó la silueta, con una voz grave y profunda. No sé qué me está pasando...¿Qué...qué hora es?, alcanzó a preguntarle. Aquí no hay hora señorita, aquí somos esclavos de otras cosas pero no del tiempo, respondió y desapareció como había llegado. Se incorporó lentamente observando el lento caminar de sombras, para buscar una orientación, algo que le fuese conocido. No vio nada. Sin pensarlo más, arrancó a correr llorando y gritando: Mamáaaaaa, mamáaaaaa.

Sintió la mano de su madre sobre la frente y lo primero que hizo fue preguntarle la hora; son las tres y cincuenta y cinco de la madrugada mi vida, descansa tranquila –le dijo sollozante. ¡Qué susto Dios mío! y pensar que la cita con Armando es mañana...no, no... ¡Hoy mismo!; vio hacia la mesita de noche antes de quedarse dormida, le pareció notar una sonrisa burlona en la cara del reloj.

Ahora estaba más tranquila. El sueño llegó en silencio, suave, placentero; el tiempo parecía no preocuparle y el sonido del reloj había desaparecido. Caminaba lentamente por un hermoso sendero lleno de flores, de pájaros, de vida que parecía explotar en colores a cada paso; los latidos del corazón, que antes le atormentaban, qué extraño... ahora no los sentía. El jugueteo melodioso de un arroyo cercano distrajo sus pensamientos y hechizada se dirigió en su búsqueda con los ojos semi cerrados, orientada sólo por sus oídos. Llegó al final del camino, con las manos apartó suavemente unas palmeras verdes, encendidas, y sus ojos se llenaron con la magia de un lago azul brillante, donde la luz del sol se bañaba en la fantasía de millares de lentejuelas multicolores; los lirios, en plena y violeta floración, completaban el encanto de aquel sueño que excitaba todos sus sentidos.

Se acercó a la orilla con la delicadeza y etérea elegancia de una ninfa del bosque; apartó suavemente unos lirios y apareció el limpio y deslumbrante espejo del lago donde se reflejaba, totalmente, su figura. Se dio cuenta que estaba descalza, cubierta con una preciosísima túnica de seda, blanca, suave, brillante, llena de encajes finos y en la frente la caricia inmaculada de un cintillo de azahares. Siguió avanzando y sintió cómo su cuerpo se hundía en las mágicas aguas, hasta cubrirla por completo. Lo más extraordinario de todo es que no se sentía mojada, podía respirar bajo el agua y ahora el espejo del lago estaba arriba.

Lentamente comenzó a materializarse ante sus ojos una visión que la llenó de asombro, que la hizo pensar de nuevo en el tiempo y también le hizo aflorar la sensación de aquel anhelado friíto. Por detrás del espejo, apareció el rostro triste y lloroso de Armando. Sus manos se abrían angustiadas hacia ella, buscando acariciar sus palidas mejillas. Aunque ella sentía la caricia cálida y tierna de sus manos tocando sus labios, éstas quedaban atrapadas, resbalando temblorosas en la parte superior del espejo del lago; luego, aterrada, escuchó su voz: ¡Oh Dios mío! ¿Por qué te la llevaste?

Escritores Venezolanos Conversando y Escribiendo

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