Escritores venezolanos. Conversando y Escribiendo
miércoles, 2 de abril de 2008
Una noche apacible de aqui y de allá
Mi hija, una niña de siete jugando en el otro costado de la cama con sus barbies mientras yo estaba recostado viendo la TV todavía vestido con la formalidad de las empresas y con el olor de humo, cigarro y de gente que se impregna cuando uno viaja en transporte público.
La noche se presentaba enorme, con un negro infinito y un mapa de estrellas eternas allá arriba que invitaba a observarlas sin medir el tiempo. ni una nube pasaba por ahí, no se escuchaba el murmullo de siempre de la gente abajo, el piso diez era ideal para ver y escuchar la algarabía de los vecinos y de niños en los jardines.
Se me antojaba la noche perfecta para un encuentro inolvidable, de vez en cuando repartía mis ojos entre el aparato sonoro y egocentrista con la noche que podía ver a través de mi ventana de par en par a mi derecha.
Tan ido de este mundo estaba que no me había percatado de la "cosa" que se levantaba por el otro lado de la loma y encima de las casas que circundaba la urbanización, .... "que es eso...?", pregunté para mí y a Vanessa a la vez,... "hija ven acá rápido...", fué lo que alcancé a decir y me quedé mudo... conté unos cinco globos de colores brillantes y todos distintos.... una velocidad aproximada de unos 200 km por hora o quizás más, los objetos tenían luz propia, silenciosos y determinantes, se levantaron como si estuvieran naciendo del horizonte, el tamaño indefinido, globos, esferas de luces brillantes y hechizantes.
Se me ocurrió por un momento ir a buscar al otro cuarto los binoculares pero preferí seguir observando porque no podía perderme de ese regalo de la noche. Los globos se acercaban al edificio y que casualidad!!, justo a la altura del piso 10.. no se detenían, iban decididos a estrellarse contra el edificio.. no había ruido, no había turbulencia, el silencio era total, no había gente observando en la calle, las luces pasaron a través del edificio y la paz nos inundó a Vanessa y a mi, quedamos sin habla.
- Que viste hija?, le pregunté emocionado,
- Unas luces papá, y siguió en su juego como si nada nuevo o extraño hubiera pasado.
Cada vez que lo recuerdo y puedo describo este insólito hecho, que aún hoy día después de 12 años no he podido resolver ni explicar de ningún modo.
Como nace un Texto

Como nace un texto
Jorge Luis BorgesEmpieza por una suerte de revelación. Pero uso esa palabra de un modo modesto, no ambicioso. Es decir, de pronto sé que va a ocurrir algo y eso que va a ocurrir puede ser, en el caso de un cuento, el principio y el fin. En el caso de un poema, no: es una idea más general, y a veces ha sido la primera línea. Es decir, algo me es dado, y luego ya intervengo yo, y quizá se echa todo a perder. En el caso de un cuento, por ejemplo, bueno, yo conozco el principio, el punto de partida, conozco el fin, conozco la meta. Pero luego tengo que descubrir, mediante mis muy limitados medios, qué sucede entre el principio y el fin. Y luego hay otros problemas a resolver; por ejemplo, si conviene que el hecho sea contado en primera persona o en tercera persona. Luego, hay que buscar la época; ahora, en cuanto a mí "eso es una solución personal mía", creo que para mí lo más cómodo viene a ser la última década del siglo XIX. Elijo "si se trata de un cuento porteño", lugares de las orillas, digamos, de Palermo, digamos de Barracas, de Turdera. Y la fecha, digamos 1899, el año de mi nacimiento, por ejemplo. Porque ¿quién puede saber, exactamente, cómo hablaban aquellos orilleros muertos?: nadie. Es decir, que yo puedo proceder con comodidad. En cambio, si un escritor elige un tema contemporáneo, entonces ya el lector se convierte en un inspector y resuelve: "No, en tal barrio no se habla así, la gente de tal clase no usaría tal o cual expresión."
El escritor prevé todo esto y se siente trabado. En cambio, yo elijo una época un poco lejana, un lugar un poco lejano; y eso me da libertad, y ya puedo fantasear o falsificar, incluso. Puedo mentir sin que nadie se dé cuenta, y sobre todo, sin que yo mismo me dé cuenta, ya que es necesario que el escritor que escribe una fábula "por fantástica que sea" crea, por el momento, en la realidad de la fábula.
domingo, 30 de marzo de 2008
El Pollo de la Clase

En la clase hay un niño con el apodo más adecuado de todos los apodos. Ricky era el propio pollo desplumado. Era muy muy blanco. A través de su fina piel se podían ver sus venas, su cabello rojo, abultado en la parte mas alta, parecía una cresta.
Por eso los más exagerados de la clase le decían que tenía la nariz como un pico de ave y que le estaba saliendo la barba roja que le guinda a los gallos. Un rumor así viaja como un rayo de boca en boca. Al poco tiempo, todos estábamos seguros de que Ricky terminaría convirtiéndose en un verdadero pollo gigante.
Comenzó a correr la voz y todos a fijarse sin disimulo en su cara.
A la hora de la merienda, en el sitio donde se sentaba, le ponían un montoncito de piedritas y maíz con un cartelito que decía “picar aquí”.
Ricky estaba muy molesto, faltaba mucho a clases y comenzó a mirarse al espejo con mucha frecuencia. Le parecía que tener barba y bigote estarían bien, si ya fuese un adulto. Aunque no veía nada raro en su cara, se preocupaba porque, si tantos compañeros lo decían, debía ser por algo.
Una tarde le preguntó al más estudioso de sus amigos, Darwin, que si era posible que un ser de una especie se convirtiera en otra. Por ejemplo, un ratón en un perro o un gato en una cucaracha.
Darwin le dijo que desde luego, todos al crecer y envejecer cambiamos de forma y hasta de color. Como unos monos que nacen color naranja y poco a poco van tomando el color marrón de sus padres. Pero también hay casos, muy raros, en los que las transformaciones son muy especiales y terminan parecidos a otros seres diferentes a sus parientes.
Ricky, más sudado que pollo en brasas, seguía escuchando las explicaciones de su sabiondo amigo. Este le habló de la conversión de los renacuajos en ranas, que pasan de ser parecidos a peces con branquias a ser saltarines que comen insectos y croan en las charcas. También de las orugas que dejan de ser gusanos para ser hermosas mariposas. De las larvas de libélula que pasa de ser como un submarino con arpón para atrapar renacuajos a ser un insecto volador muchas veces atrapado por los sapos adultos.
Por si fuera poco, le contó de unos peces que nacen hembras y se convierten en machos.
Darwin le explicaba, con mucho dominio del tema, que todo en la naturaleza tiene su razón de ser. Muchas crías se mantienen a salvo del peligro gracias a sus diferencias. Quizás tu barba sea como la papada de los orangutanes que les sale en señal de poder y experiencia.
Y agrega, - Es la evolución, quizás tus cambios inician una nueva generación más avanzada y todos quieran ser como tú. De ser un simple niño puedes pasar a ser el primer humano que vuele ¿Te imaginas?
Desde entonces Ricky no dejaba de verse los brazos y las manos pensando que en cualquier momento le comenzarían a salir plumas. Hacía las cosas normales de su edad pero con esa preocupación constante que no se atrevía a contarle a más nadie. A sus padres ni pío, no sea que les diera pena tener un hijo que al crecer dirá “Rickikikikiriki” todas las mañanas sobre un tejado.
Un domingo cuando fue con sus padres a una feria. Vio a unos niños que jugaban a los dardos. Emocionado también quería jugar pero al ver el premio que entregaban, se le quitaron las ganas. Eran unos pollitos. Se puso a llorar y tuvo que contarles todo a sus padres.
Al principio éstos se rieron un poco y le explicaron que los niños tienen mucha imaginación que es alimentada por la televisión y los programas de computadoras pero que no es posible que un niño deje de ser humano para convertirse en otro animal. Somos animales pero de la especie humana y así seguiremos siendo hasta nuestra muerte.
Ricky preguntó, - ¿Pero y qué me dicen de la evolución, que de una generación a otra se van sumando cambios para ir mejorando la especie?
El padre le contestó. - En los seres humanos esos cambios se hacen notar al cabo de miles de años como los cambios entre los primeros cavernícolas que parecían monos y el hombre actual que es menos peludo, habla, razona y camina erguido.
Ya más aliviado, Ricky preguntó -¿Entonces faltan muchos años para que los humanos podamos volar con alas propias? y los padres dijeron que quizás nunca sea posible, por eso inventamos artefactos que nos ayudan a hacer más cosas como los aviones para volar y eso también es evolución.
El padre le dijo, - Cuando tenía tu edad también me echaban broma, me llamaban “Piolin”. Casualmente mamá tiene una foto de cuando yo era niño ¿Ves? muy parecido a ti.
- Entonces, ¿Dejaré de parecer un pollo y me pareceré a ti, papá?, dijo Ricky.
- Si claro, contestó su padre.
Complacido con las respuestas de sus padres, Ricky se dispuso a disfrutar de la feria y lo hizo a lo grande.
Cuando volvió al colegio y le echaban broma, se reía de los niños que trataban de molestarle.
Autor: Loana Bracho. Escritora Venezolana
jueves, 20 de marzo de 2008
LA CITA DE HOY
“En los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, en España, se realizó un trabajo excepcional: la recopilación de testimonios de más de 200 escritores destacados de todo el mundo que respondieron a la siempre obligada pregunta: ¿por qué escribe usted?
miércoles, 19 de marzo de 2008
¿A colores o en Blanco y negro?


VERSUS
-Hola David, ¿que tal? ¿Como estuvo ese fin de semana?
Estoy cansado sobretodo que vivo en Guatire sin carro y me queda lejos
el trasporte.
Compuesto por dos hermanos españoles. Es bellísimo.
Escúchalo que te va a gustar.- Respondo yo.
Hola que tal ¿como están?-pregunta Hector
Bueno cansado tuve que venir el fin de semana.-Dice David.
Estoy buscando a Fernando, si lo ven le dicen que suba a mi oficina o me llame necesito hablar con él. –dice Héctor.
Eso si que eran buenos tiempos.-responde David.
El CD de guitarra terminó. Comencé a poner el primero de los CDS que David me prestó. David salió de la oficina a tomar un cafecito. Cuando oí las primeras canciones me recordé de los televisores en Blanco y Negro. Se me antojó que el pasado era así: en blanco y negro, monótono y repetitivo. Nada cambia y nada puedes hacer para cambiarlo. Lo único que puedes hacer es contarlo una y otra vez y en el camino te pierdes la música y los colores del presente. Ese minuto de reflexión fue muy valioso para mí.
viernes, 14 de marzo de 2008
LA CITA DE HOY
Así respondió Jorge Amado:
“Primero, para responder a una necesidad interior, a una vocación invencible; aunque quisiera, me sería imposible no escribir. Los temas, los personajes, los ambientes se imponen y la necesidad de ponerme ante la máquina de escribir se vuelve imperiosa: así es como nace la novela. Por otra parte, escribo para ser leído, influir sobre la gente, y contribuir a la modificación de la realidad de mi país, creando para el pueblo que sufre la perspectiva de una vida mejor, y levantando alto las banderas de la lucha y de la esperanza. Pienso que la literatura es un arma del pueblo y que el escritor es el intérprete de los deseos y de las luchas de su pueblo.” Jorge Amado (Brasil).
domingo, 2 de marzo de 2008
Lo efìmero de los entierros
viernes, 29 de febrero de 2008
LA CITA DE HOY
“En los Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, en España, se realizó un trabajo excepcional: la recopilación de testimonios de más de 200 escritores destacados de todo el mundo que respondieron a la siempre obligada pregunta: ¿por qué escribe usted? El resultado de la encuesta es una obra excepcional que fue publicada este año”.
Así respondió Borges:
Jorge Luis Borges
martes, 12 de febrero de 2008
La calle del cercano atardecer.

Lluvia, la risa se oye por todos lados, la gente ríe por la lluvia y las situaciones inesperadas, alguien saca un paraguas que se abre hacia arriba como una flor que se cierra, un par de señoras que acababan de salir de la peluquería se mojaron sus peinados y sin embargo reían como enloquecidas, el pregonero perdió la venta de periódicos, el limpiabotas se ríe de la gente, los perros ladran a los motorizados y éstos andan con una suerte de abrigo, una bolsa de plástico en cada pie y otras bolsas en el torso y brazos, todo un invento improvisado, los niños patinan sobre aceras resbaladizas para caer luego en una charca, algunos esperan bajo marquesinas pero con las sonrisas a flor de piel.
Lluvia, en vez de entristecer ha alegrado a la gente de a pie y a la gente de a ruedas, ha sido algo así como contagioso, se siente en el aire la turbulencia de ánimo.
Lluvia, algo curioso sucede por doquier, pareciera que los mismos árboles estuvieran riendo, me apoyo sobre uno de ellos y siento como si palpitara su corteza debido a la risa incontrolada, me separo de un brinco por el susto y observo con atención, luego de un rato de observar atónito al árbol bajo la intensa lluvia termino por pensar que fue mi imaginación y nada más, como podría un árbol reír?...
Lluvia, vienen los perros, ya están acostumbrados a la lluvia repentina, a medida que se acercan los observo como siempre he observado a los perros, pero,… algo extraño sucede de nuevo, uno de ellos le habla al de al lado y luego los otros ríen también, insólito, se me para la respiración ante aquello,… se acercan más y pasan a mi lado, el que habló me ve y me guiña un ojo… la lluvia es intensa mis ojos están empapados debo cubrirme para poder observar mejor, ya el árbol no me cubre de tanta agua,… termino por pensar de nuevo que fue mi imaginación y el exceso de agua en el ambiente que distorsiona las imágenes.
Lluvia, que está sucediendo?, estará el agua envenenada?, yo estaré viendo cosas?, fantasmas?, ya quiero irme de aquel lugar, en vez de reír como los demás me he puesto muy serio y aterrado a la vez, la gente me observa ahora a mí de manera extraña, como si yo no fuera de este mundo, empiezo a sentirme muy incómodo y atravieso la calle para llegar al otro lado y continuar mi camino hacia mi apartamento cuando se me acerca un viejo vagabundo y me dice…
- asustado?, no parece Ud. De aquí…,
no le respondí, me limité a continuar la marcha pero si ví su rostro de preocupación extrema, estaba ebrio pero atento a lo que sucedía y ya lo había vivido aparentemente.
- Que desea?, tiene algún problema?, yo ando apurado eh!,
- Ud. Y yo estamos solos en este atolladero, es que no se da cuenta?,
La verdad me dejó pensativo, estábamos en un atolladero inesperado y no deseado, algo extraño sucedía y no sabía adonde ir ni que hacer., me detuve y lo observé a los ojos directamente buscando claridad en sus palabras,
- Hay algo que quiera decirme?, por favor,…
- Si, es mejor que lo sepa porque ya me ha sucedido a mi, lo primero que necesita es serenarse, hasta los momentos no le ha sucedido nada malo cierto?,
- Si, pero he visto cosas extraordinarias, irreales, parece un sueño lo que sucede alrededor y aterra no tener el control de su vida de repente,
- Tranquilo, yo también ando asustado pero ya me ve aquí, sin un rasguño,
Lluvia, la risa es mas estruendosa, como burlona, se mezcla con el ruido del aguacero pertinaz, mientras converso con aquel vagabundo mojado y apestoso que me revela un secreto importante, nos refugiamos bajo una marquesina solitaria y alejada de aquella zona tumultuosa,
- Que está sucediendo?, porque árboles y perros ríen?,
- Pues no lo sé, lo he vivido otras veces cuando llueve de noche por este sector, parece que es aquí donde pasa, pero nunca me ha sucedido algo malo, los animales hablan y otros ríen como algo contagioso porque la gente también ríe alocadamente.
- Atacan?, hacen barbaridades?, la policía sabe algo de esto?,
- Pues no he sentido otra cosa que no sea risas… hubo una vez que,… en esa calle ocurrió algo, un accidente o un asesinato no sé bien, y murieron como nueve personas o algo así, es lo que cuentan y desde entonces se ve esta “cosa”, pero sólo he visto lo mismo que Ud. No he visto policías por aquí sabe?, cuando esta “cosa” ocurre ellos no se aparecen, debe ser por tanta agua.
El aliento de aquel pestilente hombre inundaba el lugar, tuve que simular y taparme la boca y la nariz para no ingerir ese aire viciado mientras le escuchaba con atención, a pesar de su envenenamiento etílico estaba muy sobrio en su pensamiento, la costumbre de llevar la sangre contaminada no le había quitado sus capacidades.
- Pero, que hace Ud. aquí?, si sabe de esto porque anda por este lugar?.
- Vivo aquí o allá, donde mejor pueda estar, es cuestión de suertes pasar por esta calle cuando llueve, por alguna razón siempre llego aquí sin quererlo, yo también me lo he preguntado y fíjese que casualidad, también veo a la misma gente en esa calle, los conozco casi a todos, pero a Ud. es la primera vez que lo veo por aquí.
Amaina la lluvia, la gente se dispersa, la paz se recupera en la calle, corren ríos a un lado de las aceras y se introducen en los boca calles que se tragan toda el agua como monstruos muertos de sed. Los árboles ya no se agitan como antes y los perros se han reunido todos bajo un gran camión que mantuvo seco ese lugar.
La gente ya no ríe, sencillamente llevan sus rostros de siempre, algunos pensativos, otros indiferentes, otros tristes, otros charlando entre sí, la cotidianidad. La risa en el aire se ha ido, aquella risa burlona que se entremezclaba con el estruendo de la lluvia, los truenos y toda la agitación de la calle. El ruido ha cesado y la fantasmagórica risa también. Ambos permanecimos en silencio viendo como la calle volvía a su normalidad, sin darme cuenta estuve parado como una estatua durante más de treinta minutos ahí, hasta que una punzada muscular me advirtió que debía sentarme a descansar pronto y quitarme los zapatos para aliviar la tensión en los pies, el indigente se percató de mi incomodidad,
- Ya pasó, “la cosa” se ha ido.
- Si, y yo debo irme, ha sido interesante todo esto, cuidese las calles son peligrosas.
- Ud. también vaya con cuidado, un día de éstos nos vemos.
Me dirigió una sonrisa y pude ver sus dientes con más detalle, tenía serios problemas en un canino y dos incisivos y le faltaban algunos molares. No parecía un vago cualquiera, era un vago diferente, quizás la vida le había jugado mal hasta llevarlo a ese estado, pero no quería indagar más en el asunto, tan sólo quería irme rápidamente de ahí.
Seguí en dirección al edificio de oficinas ya todo mojado para buscar mi auto que había dejado en el estacionamiento y de ahí irme a casa.
Continúa…
Alexander Bello A.
4.254.707
viernes, 8 de febrero de 2008
Descubrí a Adriano Gonzalez León

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