“Ni soy jefe ni aspiro a serlo. Mandar y obedecer es lo mismo. El mas autoritario manda en nombre de otro, de un parásito sagrado -su padre- , transmite las abstractas violencias que padece. Nunca en mi vida he dado una orden sin reír, sin hacer reír; es que no me corroe el chancro del poder; no me enseñaron a obedecer”.
J.P. Sartre. Las palabras.
Escritores venezolanos. Conversando y Escribiendo
Este Blog es para unir a un grupo de escritores Venezolanos que quieren compartir sus experiencias, impresiones y escritos. Somos un equipo. Somos amigos. Somos Creativos. Somos escritores.
sábado, 31 de enero de 2009
sábado, 24 de enero de 2009
Nadie como tu
Fernando es un niño con gran talento para jugar béisbol, desde temprana edad fue a las sesiones de entrenamiento y siempre realizaba las prácticas que se le pedían con gran destreza. Sabia batear, pitchar, y era además un excelente short stop. No había nada que Fernando no supiera hacer. Cuando había un juego contra los tigres salvajes, el equipo confiaba en Fernando para las jugadas mas difíciles y llego a convertirse en el jugador mas cotizado de la liga de béisbol.
Todos adoraban a Fernando al punto que tenia su club de Fans entre los padres y representantes y otro entre las niñas. Fernando siempre hacía lo que le indicaban y nunca faltaba a las prácticas. Tenía en su casa una colección de fotos de los eventos más importantes del equipo y siempre aparecía él celebrando con sus compañeros los triunfos del campeonato. La fama del equipo fue creciendo y necesitaban nuevos uniformes, bates, guantes e implementos. La foto de Fernando comenzó a aparecer en varios afiches y se hicieron calcomanías en las que él se lucía en diferentes posiciones. En varios noticieros aparecía Fernando como una promesa del béisbol.
El club de fans comenzó a crear nuevos trajes para las porristas y además se introdujo un personaje que representaba la mascota del equipo en todos los encuentros. La mascota del equipo es Marcos, un niño de cinco años muy gracioso sus cabellos era completamente rizados y su cara llena de pequitas que parecían las chispas de un helado de chocolate. Era además gordito y metido en su disfraz de oso panda parecía una bolita de nieve. Cuando trataba de imitar el movimiento de las porristas caía quién sabe para cual lado y nunca iba al ritmo de la música. Todo ese espectáculo despertaba las carcajadas destornilladas de la gente y en cada encuentro, el público esperaba la aparición de Marcos en su traje de osito. El equipo continuaba jugando y Marcos comenzaba a aparecer en las fotografías de los periódicos cada vez que hacían un reportaje de prensa. Hasta hubo una firma comercial le propuso a los padres de Marcos hacer una publicidad en televisión sobre una refrescante bebida.
Marcos estaba por todas partes: fotos, calcomanías, propagandas y en las nuevas franelas del equipo. Si, en la imagen del osito panda.
Todo estaba bien hasta que Fernando comenzó a faltar a los entrenamientos ¿qué pasaría con Fernando? tiene una tarea escolar atrasada que debe entregar. Hoy no puede entrenar, contestaron sus padres.
Fernando faltó nuevamente al siguiente entrenamiento: es que tengo mucho que estudiar puso como excusa, y cada vez, Fernando hallaba un pretexto para no asistir a las prácticas y lo mas preocupante, es que en el último juego ni siquiera hizo un hit. El entrenador estaba muy preocupado y los padres de Fernando no conseguían respuesta a la actitud del muchacho. Cada vez era más difícil convencerlo para que fuera a entrenar...
A todas estas, Fernando estaba cada vez mas malhumorado y decidió practicar solo, fuera de las horas de entrenamiento para no hablar con nadie y para que nadie lo fuera a fastidiar así que fue a su casillero y buscó su bate pero no lo encontró. De pronto escuchó los golpes continuos del rebote de una pelota y dirigiéndose al ruido, encontró a Marcos jugando con su bate.
- ¿Quién te dio permiso para tomar mi bate?. Marcos estaba sonriente y a la vez apenado.
-Nadie... respondió, quería aprender.
-No te metas con mis cosas respondió y Fernando indignado le quitó el bate.
Tu no necesitas practicar para que todos te quieran te basta solo con ser gracioso y te vuelves famoso e importante en cambio yo tuve que esforzarme mucho
¿Por qué tomaste mi bate?
y Marcos le responde: solo quería ser como tú...
lunes, 5 de enero de 2009
MONÓLOGO DE TRANSFORMACIÓN

Hermoso contemplo el amanecer que la Aurora, la de los dedos rosados, hija de la mañana, trae a mis ojos en el puerto de Áulide, en Beocia. Sin duda que este es el más notable compromiso en mi humilde existencia. La alianza de los ejércitos aqueos decidió poner en mis manos la gran responsabilidad de recuperar el honor Griego, perdido ante los bárbaros por el rapto de Helena, que dejó al querido y rubio Menelao triste y melancólico. Mil ciento ochenta y seis negras y cóncavas naves están a mi disposición y yo he de cuidar con mi vida la vida de cada uno de los sesenta mil amados soldados aqueos, los de las bellas grebas. Cada uno de ellos siente su propio dolor y no el del otro por dejar atrás a sus caras mujeres y pequeños hijos, pero mi corazón no sólo sufre por los míos, sino por ellos y por la polis ausente.
El favor de los dioses está de mi lado y me permite contar con los más gloriosos guerreros de toda la Hélade: Aquiles el Pelida, hijo de Peleo y Tetis, comandante de los poderosos mirmidones, descendiente de Zeus por linaje; Odiseo, el astuto conductor del contingente de los cefalenios, considerado, en astucia, a Zeus comparable y con Ayante el fuerte y valeroso guerrero hijo de Telamón, portador del terror de Ares, azote de los mortales y el más fuerte después de su primo Aquiles. Cuento también con los valiosos consejos del orador sonoro de los pilios, el de la palabra suave: el Prudente Néstor, de los viejos por mi el más querido, y de Calcante, el de Micenas, hijo de Téstor y nieto del dios Apolo, quien le dio el don de la profecía. ¡Qué bien se siente estar con ellos y ser el conductor de los mejores guerreros que jamás haya existido en todo el universo!
Hay algo que me preocupa, el prudente Nestor no está muy de acuerdo con mi idea de concentrarnos en el Puerto de Áulide en Beocia; para mí, este es el mejor sitio pues me lo recomendó el adivino Calcante. Sus aguas son tan tranquilas que nos ha permitido la formación múltiple de las cóncavas naves; me parce que es lo mejor que se podía seleccionar, pues por boca de Pitia el dios ha augurado una larga campaña. Además, y esto es lo que más me satisface, ello me ha permitido estar cerca de Clitemnestra, mi hermosa y honesta mujer, sentar en mis piernas a mis queridos hijos: Ifigenia, que en belleza sólo su madre es comparable, de Electra y Crisótemis, pero especialmente a Orestes que es tan pequeñito y...de Gilisa, su nodriza, a quien aún puedo visitar para mejor sazonar el placer que su amor me está proporcionando.
Al salir de Áulide todo cambiará, dejaré atrás a mi amada familia y aunque el fiel Demodocos me juró que con su vida habría de cuidarla, a mi esposa no le pareció nada buena la idea y logró convencerme de que el fiel amigo ya estaba viejo y no servía para nada; la verdad es que no entiendo por qué dijo lo último. Algo que me contaron, a mi me cuentan muchas cosas, fue que Egisto está deseando y acosando a Clitemnestra, ...¿No será qué... ? Humm... No, no, no puede ser porque Egisto, a pesar del odio que le profeso, me tiene sin cuidado: no quiere ser héroe y en absoluto le preocupa la gloria y el prestigio de la guerra y ha preferido quedarse con las mujeres. Seguro que los dioses están involucrados porque ellos se meten en todo, claro que para guiar nuestros pasos; saben que si se viene con los de bellas grebas lo más seguro es que su cuello termine en mi espada.
Acepté la propuesta de Clitemnestra porque el pobre Demodocos ya está ciego y, por otra parte, porque mi mujer se encolerizó ante mi negativa inicial. Por supuesto su reacción era fácilmente de predecir, pues ella vive cual serpiente desde que nos casamos y nunca me ha perdonado que, para poder hacerlo, tuviera que matar a su primer esposo e hijos. Bueno, al fin y al cabo ella no es más que una mujer y, de acuerdo a lo que me han contado, a mi me cuentan muchos chismes, Príamo y Hécuba, los reyes de Troya, tienen una hija llamada Casandra que es la propia hembra y que, además, tiene la virtud, que le concediera Apolo por no entregarse a él, de que siempre dice la verdad al predecir lo porvenir, pero nadie cree lo que dice ¿Cómo lo ven? ¡Será la amante perfecta! Sin embargo, consultaré con Calcante a ver si es verdad que es un buen adivino.
A propósito de Calcante... ¿Me podré fiar de él? La verdad es que ese tipo es una cosa rara y siempre ha traido pura desgracia para la familia Atrida, no sé porqué acepté que Aquiles lo incluyera como nuestro adivino y como uno de los miembros principales del Ágora ¡Qué bolas! Yo nunca le he tenido confianza, quería que se quedara, pero el Pelida practicamente me obligó a que se viniera con nosotros. Ahora me arrepiento, he estado sintiéndolo presionar desde distintos sectores y con esa actitud el sueño me está quitando y está perturbando mis pensamientos. Últimamente lo he notado, junto con Menelao y los tres terribles guerreros, con una reunidera que me hace sospechar y dudar de sus inmediatas intenciones. ¿Será qué la envidia ha tomado posesión de sus palabras y de sus cuerpos? ¿Cómo hago para controlarlos? ¿Por qué los dioses habrían de abandonarme, si prácticamente lo he dejado todo para vengar el mancillado honor Griego? ¡Oh Zeus! ¡Oh madre mía! ¡Alumbradme! La astucia envidiosa de estos hombres quiere arrebatarme, en un instante, mis honores y mi futura gloria. Por ninguna razón he de permitir que sigan reuniéndose, pues de hacerlo ha de brotar la conspiración de sus aladas palabras y la traición de sus oscuros pensamientos.
A pesar de este alto poder que he recibido, tengo que confesar que nunca he estado de acuerdo con este conflicto, me parece ridículo pelear una guerra por una mujer. No puedo comprender porqué Zeus permitió que el miserable Paris se llevara a la hermosa Helena, comparada en belleza e inteligencia a la más divina de las mujeres griegas: mi fiel Clitemnestra, su hermana. Por razones obvias yo no puedo dar crédito a ciertas habladurías, pero...tal vez todo se debió a lo que se comenta en toda la Hélade, de que las hijas de Tindaro están condenadas al adulterio, pues su madre, Leda, estando preñada de éste, fue seducida por Zeus transformado en cisne, lo cual provocó la ira y esa maldición de su mujer, Hera la de ojos de novilla. Claro que no puedo creerlo porque mi mujer es muy fiel, prefiero pensar y estoy casi seguro de ello, que lo que sucedió fue que como Helena es muy ardiente, como su hermana, el rubio Menelao no fue capaz de complacerla. Tampoco creo que para seleccionar al marido de su hija, Tindaro haya ideado involucrar a los pretendientes mediante juramento, para que juntos defendieran el honor de Grecia en el caso de que alguien raptara a Helena ¿Porqué habrían de raptarla? Nojoda ¡Ni que fuera adivino! No, no creo que él nos haya metido en esta calamidad que nos aflige; lo que he escuchado, recuerden que a mi me cuentan muchas vainas, es que quien ideó tal ardid fue el cara de perro Odiseo, ique apiadándose de Tindaro por el gran problema que tenía; cuando se dio cuenta que él, que era uno de los pretendientes, no podría quedarse con Helena le propuso a Tindareo todo este enredo. A cambio logró que éste, agradecido, le entregara al bomboncito de Penelope, su sobrina. Esta versión no la dudaría en absoluto, pues hay que ver que este tipo se las trae cuando de inventar marramucias se trata; sin embargo, a pesar de que se dice tan valiente, hasta el loco se hizo para tratar de no venir a la guerra.
Volviendo con lo de mis sospechas, recientemente sentí el soplo divino de Eris en mis oídos y, aunque sé que ella es medio tracalera, me ha inspirado cómo habré de controlar las envidias de mi hermano, del adivino y de los tres despreciables guerreros. A Menelao puedo manejarlo a mi antojo, siempre lo he hecho; al envidioso e iracundo Aquiles le tengo una sorpresa: en su travesía hacia Áulide, los hijos de los varones aqueos le dieron como retribución una preciosa hembra de bien marcado talle: Briseida, la de las hermosas mejillas; estoy seguro que si se la quito se muere de la arrechera y nos abandona; con él se iría el adivino que es como su perro faldero. Con Odiseo la cosa es un poco más difícil pues es muy astuto el hijo de…Laertes, pero tiene una debilidad muy especial por las armas bien labradas y ricamente adornadas y pulidas; bien sé que haría cualquier cosa por ponerse en las armas del Pelida, a quien envidia y teme, cuyas armas fueron forjadas por Hefesto. ¿Y Ayante? Bueno, él es medio loco, debo ser muy discreto con el hijo de Telamón, ya que por quítame esta paja es capaz de degollar al mismísimo Zeus; justamente esa capacidad de enloquecer es la que voy a orientar hacia Odiseo para que se peleen entre sí, pues de esa pelea las únicas ganadoras han de ser las Erinias, quienes habrán de perseguirlos hasta en el inframundo, de ser necesario. De todas maneras, ¡Yo soy el poder legítimo!, tengo a mi disposición la fuerza y la violencia, que son sus atributos esenciales; cuando quiera los elimino, ya sea con la astucia, la palabra o con las armas.
Por supuesto, que todo este plan es para desarrollarlo después que arrasemos y saqueemos a la de amplias calles y bien fortificada ciudad de Troya, porque ellos son mi garantía de triunfo, no tengo la mínima duda; mientras tanto, he de mantenerles separados. Después de tanta tragedia, tanto dolor y tantas lágrimas en mi familia, por fin llega el ansiado poder a mis manos y la añorada felicidad a mi espíritu. ¡Hasta aquí llegó la tragedia de la familia Atrida!
Hace poco vino Euribates, mi heraldo, para avisarme que tenemos una asamblea especial, porque ique hay mucha preocupación por la falta de viento favorable para mover las negras naves. Espero que el viejo ese, Néstor, no se haya metido a conspirador y chismoso y esté sembrando inquietud y zozobra para convocar esta reunión. De todas maneras, me tiene sin cuidado pues yo soy el que manda aquí y, además, lo que ellos no saben es que la diosa de este calmado lugar, Artemisa, es una de mis protectoras y no tardará en cumplir cualquier ruego mío, pues, cual conviene, variadas y múltiples hecatombes, con pingües muslos de toros y de cabras le he ofrecido y he bebido el vino que jode en su nombre; sin embargo...aunque no estoy seguro, me parece recordar, mejor dicho, siento como si algo que le prometí se me hubiese olvidado. Bueno...me voy al Ágora, después les sigo contando.
F I N
Bibliografía: Ifigenia en Áulide, una tragedia de Eurípides datada en el año 409 a. C.
sábado, 20 de diciembre de 2008
LA CITA DE HOY
“La vida es algo que le pasa a uno mientras está pensando en hacer otras cosas”.
Margaret Millar. Más allá hay monstruos.
Margaret Millar. Más allá hay monstruos.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
¿MACBETH, HÉROE MODERNO?
La “Tragedia de Macbeth”, como fue llamada originalmente, tiene antecedentes históricos en sucesos narrados en la obra “Scotorum Historiae” de Héctor Böethius, publicada en París en 1526 y traducida en 1541 al escocés por John Ballenden. A su vez Holinshed se basó en ésta obra para publicar, en 1577, sus “Chronicle of England, Scotland and Ireland”, de la cual finalmente tomó Shakespeare libremente sus materiales para elaborar sus dramas, particularmente Macbeth, acerca de la historia de Escocia e Inglaterra. Algunos críticos creen que Middleton, autor de “La Bruja” (“The Witch”), publicada en 1610, modificó posteriormente algunas partes de “Macbeth”, y hasta se ha hablado de plagio, sin decir de quien a quien (Shakespeare, 1951).
La acción se desarrolla en 5 actos, en Escocia, menos el fin del acto 4 que se ubica en Inglaterra. En síntesis es la historia del General Macbeth, Barón de Glamis, del ejército de Duncan, Rey de Escocia, quien demuestra su valor en la guerra contra Suenio, Rey de Noruega. Por su valor y merecimientos, el rey le concede el título de Baron de Cawdor.
Antes de enterarse de esa distinción las Brujas se lo anticipan y además predicen que será rey. Estimulada así la ambición de Macbeth, inicia su carrera de crímenes con la muerte del Rey, en complicidad con Lady Macbeth, para sustituirlo. Luego la de Banquo, su compañero, también General, quien representaba un obstáculo futuro porque las Brujas habían predicho que sería rey, e inauguraría una dinastía; Macbeth en cambio no tenía hijos y por lo tanto lo sucedería alguien extraño a la familia.
En una segunda consulta, las brujas aparentemente tranquilizan a Macbeth, cuando le dicen: “Sé sanguinario, osado y sin temor, / ríete de cualquiera y su poder: / ningún hombre nacido de mujer / de Macbeth podrá ser el vencedor.” Pero por otra parte le presentan la visión de un niño coronado de rey, quien inauguraría la dinastía de Banquo. De allí en adelante, Macbeth vive obsesionado con sus crímenes y con la lucha por mantenerse en el poder. Hasta que finalmente Malcolm, el hijo del fallecido rey Duncan junto con sus nobles arman un ejército, derrocan a Macbeth y lo matan.
El móvil de Macbeth y su esposa, la ambición, que los llevaba directamente a la catástrofe, hacía pensar que la obra de las más cortas, sencillas y lineales, de Shakespeare, resultaría simplista. No sucedió así porque está basada en el Hado, el destino escrito en los astros, que se presenta en forma encubierta por medio de los oráculos. Si se interroga al oráculo revelará el destino en forma engañosa, para prometer el cumplimiento de la ambiciones del que pregunta, pero llevándolo en realidad a la perdición.
Algunos críticos (Shakespeare, 1999, p.18), toman como un gran acierto en la construcción de la tragedia de Macbeth, “el desdoblamiento de la ambición en dos personajes, Macbeth y la señora Macbeth, y en dar precisamente a ésta la más inexorable resolución, que la lanza a matar sin temblor ni duda, mientras que Macbeth conserva algo de la humanidad de la indecisión y el remordimiento”.
Macbeth es engañado con la verdad por las Brujas porque ya él previamente tiene una gran ambición de poder, su catástrofe no vendrá como en los héroes griegos, de las decisiones externas e ineluctables de los dioses, sino de sus decisiones, moralidad y libertad para actuar. Las Brujas no hacían otra cosa que confirmar lo que él quería saber, para reforzar las decisiones que estaba considerando.
Por eso al final, cuando Macduff lo enfrenta físicamente y con la verdad: “Desespera de tu hechizo, y que el ángel diabólico a quien has servido siempre te diga que Macduff fue arrancado antes de tiempo del vientre de su madre”, reconoce haber sido engañado y exclama: “Maldita sea la lengua que me lo dice porque ha acobardado mi mejor parte de hombre: y que nadie crea más a esos demonios engañadores que nos enredan con un doble sentido, y cumplen la palabra de la promesa para nuestro oído, quebrantándola para nuestra esperanza. No lucharé contigo.” (Shakespeare, 1999, p. 330)
En síntesis, una obra que argumentalmente resultaba plana, sencilla y lineal (como se indicó anteriormente), es convertida por el talento de Shakespeare en una de sus mejores obras dramáticas, “es la tragedia de la ambición, que se desarrolla hasta adquirir proporciones épicas” (Shakespeare, 1951, p. 96). Aunque está basada en hechos históricos porque Macbeth efectivamente vivió y reinó en Escocia, y el personaje de Banquo representa la dinastía de los Estuardos, que ocupaban los tronos de Inglaterra y Escocia en tiempos de Shakespeare, esos hechos fueron utilizados sólo como referencia para elaborar sobre ellos, como una excusa para desarrollar el drama.
Los hechos históricos fueron apenas aludidos en cuanto convinieran al desarrollo de la obra, no guardan ninguna relación con los efectos que hayan podido tener en la historia posterior del país donde Macbeth vivió y cometió sus crímenes. El héroe shakesperiano supedita la acción a la pasión, la ambición en este caso; tiene sentimientos mezquinos y contradictorios, como los de cualquier persona del pueblo. En consecuencia Shakespeare comienza a democratizar el honor, acercando así el héroe al pueblo.
En tal sentido el héroe moderno es más real, más cercano a la gente de su entorno y por lo tanto más creíble. Su suerte no está determinada por las decisiones impuestas por los dioses, como sucedía en la antiguedad griega, sino a su propio discernimiento para lidiar con el destino, que es para Shakespeare un misterio. Sus decisiones son individuales, adaptadas a las circunstancias.
Macbeth es un héroe práctico, responde a las circunstancias y por lo tanto su individualidad se opone a la moral; no manifiesta preocupación ni interés por asuntos nacionales. Sus virtudes ambiguas reflejan la ética protestante de su época y lugar, caracterizada por el pragmatismo y el individualismo, rasgos que aunados al interés por el dinero dieron origen al capitalismo.
Para concluir señalaré dos diferencias fundamentales entre Macbeth y las tragedias que le precedieron: 1) la creación, mediante los personajes de Macbeth y Lady Macbeth, de un héroe bifronte para representar la ambición desmedida y el deseo de poder; y 2) la actitud del héroe ante los oráculos.
En el primer caso me parece que se le ha dado poca importancia al papel de la mujer en esa pareja siniestra, al poder de Lady Macbeth para convencer al marido de la necesidad de pasar del pensamiento y la duda, a efectuar los crímenes que concebía. Curiosamente, en Otelo, Shakespeare para referirse a las supuestas relaciones sexuales clandestinas entre Otelo y Desdémona, las presenta de esta manera en boca de Yago (quien se dirige a Brabancio el padre de Desdémona): “Soy uno que viene a deciros que vuestra hija y el moro están haciendo ahora la bestia de dos espaldas”. En un contexto completamente diferente, se habla aquí de la unidad de la pareja, representada en un extraño ser de dos espaldas (Shakespeare, 1951, p. 1467) .
En el segundo caso, la actitud del héroe ante los oráculos es totalmente diferente a la que aparece en las tragedias griegas. Macbeth reconoce al final que ha sido engañado y recomienda no creer en “esos demonios engañadores que nos enredan con un doble sentido”.
REFERENCIAS
Shakespeare, William (1951). Obras completas. Madrid: Aguilar, S.A. de Ediciones.
Shakespeare, William (2000). Hamlet. Macbeth. España: Editorial Planeta, S.A. (Edición especial para El Nacional)
domingo, 16 de noviembre de 2008
LA CITA DE HOY
“La única sabiduría a que podemos aspirar es la sabiduría de la humildad: la humildad es infinita”.
T.S. Eliot. East Coker. (traducción de Gustavo Díaz Solis). El Nacional, Papel Literario.
T.S. Eliot. East Coker. (traducción de Gustavo Díaz Solis). El Nacional, Papel Literario.
martes, 11 de noviembre de 2008
La Caja de Creyones

La Caja de Creyones
Recuerdo que estaba al principio del año en mi primer grado en el colegio cuando me di cuenta de que todas mis compañeras tenían cajas de creyones nuevas. Bueno, yo también tenía una caja de creyones nueva pero era solo de 6 colores. Muchas de mis compañeras tenían cajas hasta de 24 colores. Cuando nos mandaban a dibujar yo me quedaba contemplando extasiada los distintos tonos de azul, de marrón de verde y de gris de las cajas de colores de mis compañeras, que tenían mas colores que yo…por mas que pedía una caja de 24 colores, no me la daban, que con 6 era suficiente que no había plata para comprar mas y así era siempre…
El año escolar transcurría hasta julio cuando mis creyones ya estaban chiquitititos de tanto uso. Para el siguiente año, volvía a pedir una caja de colores nueva. Recuerdo que en quinto grado mi caja de colores llegó a 12 colores, todo un acontecimiento para mi.
Luego que fui creciendo y los años fueron avanzando le iba dando menos importancia a los creyones. Eso ya pasaba a ser cosa de niñitas…
Mas tarde siendo adulta me compre por curiosidad una caja de creyones de 24 colores. Si me había logrado comprar tantas cosas, era ya adulta y no dependía de nadie, ¿Por qué no regalarme la caja de creyones?
Compré la caja, la abrí, y contemplé los colores. No sé por qué pero me parecían pocos colores y no veía la caja tan grande como en aquel entonces. La puse en un estante y como tenía varias cosas que hacer, pensé en sacarle punta a los creyones en la noche y quizás ponerme a pintar.
Pasaron varios días y me había olvidado de la caja. En realidad tuve que reconocer que ya no me producía ninguna emoción. La caja de creyones sigue allí, quizás esperando que alguien la utilice.
Muchos años mas tarde me he dado cuenta de que me ha pasado algo parecido en algunas situaciones laborales donde había esperado el sueldo o el cargo o una mejora en las condiciones de trabajo. La diferencia, es que como adulta, ya no estaba dispuesta a esperar mucho tiempo. Me ha sucedido que, cuando he puesto la renuncia entonces es cuando repentinamente se abren los caminos que se habían cerrado en el lugar que estoy dejando, pero la ilusión de seguir allí se ha desvanecido. Pareciera que algo se hubiese desprendido desde adentro de mi y me resulta indiferente lo que pase o deje de pasar en ese lugar.
Una amiga me comentaba si no se trataría de orgullo. La verdad que no, sinceramente se trata de que pierdo completamente el interés.
Supongo que debe ser un fenómeno parecido a lo que pasa la gente cuando pasa hambre por mucho tiempo y luego no puede comer porque no tolera el alimento.
Quizás hay cosas que nos hacen felices a cierta edad o en cierto período de nuestras vidas y pasado el momento, dejan de tener sentido. Por otra parte, nuevas cosas, retos o situaciones aparecen que nos producen más satisfacción.
Cuando recuerdo la caja de creyones y todos los años que esperé para tenerla, he llegado a la conclusión de que quiero tener una nueva caja de creyones todos los días. Cuando digo caja de creyones me refiero a algo nuevo que me entusiasme y que yo me pueda proporcionar por mi misma.
He de reconocer que la paciencia no ha sido y dudo que sea alguna de mis virtudes.
Después de todo he decidido que si hay algo que me puedo dar o disfrutar en corto tiempo, pues que venga y adelante; de lo contrario me busco otra caja de creyones. He comprobado que me puedo desprender de lo que ya no pude obtener. Debe estar en mí buscar nuevas y mejores satisfacciones. Quizás, esto último sea, para mi, lo más difícil de alcanzar.
Todavía tengo la caja de creyones en el estante. ¿Por qué? No lo sé. Espero que, con el tiempo, los colores me sigan enseñando lo que me falta por aprender…
Quizas regale la caja de creyones o a lo mejor termino pintando algo, quien sabe...
martes, 4 de noviembre de 2008
LA CITA DE HOY
“Para llegar a lo que no se conoce
hay que ir por un camino que es el de la ignorancia.
Para poseer lo que no se posee
hay que ir por el camino del desprendimiento.
Para llegar a lo que no se es
hay que ir por el camino en que no se está.
Y lo que no se sabe es lo único que se sabe
y lo que se tiene es lo que no se tiene
y donde se está es donde no se está."
T.S. Eliot. East Coker. (traducción de Gustavo Díaz Solis). El Nacional, Papel Literario.
hay que ir por un camino que es el de la ignorancia.
Para poseer lo que no se posee
hay que ir por el camino del desprendimiento.
Para llegar a lo que no se es
hay que ir por el camino en que no se está.
Y lo que no se sabe es lo único que se sabe
y lo que se tiene es lo que no se tiene
y donde se está es donde no se está."
T.S. Eliot. East Coker. (traducción de Gustavo Díaz Solis). El Nacional, Papel Literario.
sábado, 25 de octubre de 2008
LA CITA DE HOY
“Cuando la persona es joven, no es capaz de percibir el tiempo como círculo, sino como camino que conduce directamente hacia delante, hacia paisajes permanentemente cambiantes; todavía no intuye que su vida sólo contiene un tema; lo comprende en el momento en que su vida comienza a componer sus primeras variaciones”.
Milan Kundera. La inmortalidad. Barcelona: Tusquets Editores, 1990.
Milan Kundera. La inmortalidad. Barcelona: Tusquets Editores, 1990.
LA ENEIDA COMO FUENTE DE GÉNEROS, TÉCNICAS Y PROCEDIMIENTOS LITERARIOS ACTUALES
El propósito de este ensayo es analizar el contenido de La Eneida para señalar aquellos pasajes en los cuales se puedan encontrar antecedentes de algunos géneros, técnicas y procedimientos literarios actuales.
Se ha señalado que Virgilio (1999, p. 11). escribió la primera versión de la Eneida en prosa y posteriormente la versificó. De ser esto históricamente cierto, ya la obra representaría las dos grandes formas literarias que toma la palabra e indicaría la versatilidad del poeta. Algunos autores han creído encontrar influencias de Virgilio en la muy contemporánea “prosa poética” (Virgilio, 1999, p. 15) y “...no podemos olvidar al adentrarnos en la lectura de la Eneida, que como casi todas las creaciones literarias, está montada sobre un triple plano: el mítico o de la ficción, el histórico y el poético” (Virgilio, 1986, p. VI).
Si nos quedamos en la apariencia, ya comúnmente aceptada, la Eneida fue escrita para recrear y enaltecer los orígenes de Roma, es una obra de propaganda imperialista en honor a Octavio Augusto, como imitación de la épica griega para transformarla en la epopeya del pueblo romano (Virgilio, 1986, p. XI). Pero en esa transformación el poeta fue más allá y la convirtió en una obra polisémica, que ha dado lugar a miles de interpretaciones, comentarios y análisis. Este es uno más.
A continuación analizaremos su contenido para ubicar pasajes que puedan ser clasificados como antecedentes de géneros y técnicas literarias actuales.
En primer lugar se ha dividido la obra en dos grandes partes: los primeros seis cantos imitan la Odisea y los últimos seis, la Ilíada. Vista de esta manera puede considerarse la primera parte como la novela de Eneas, pero también como una crónica de viajes, ambos géneros completamente actuales. La segunda parte es una narración de la guerra fundacional de Roma, con todas sus vicisitudes. La epopeya del pueblo romano puede considerarse una novela de tema bélico, como se han producido tantas posteriormente en las dos guerras mundiales de la modernidad; también se encuentran antecedentes de la historia novelada o novela histórica actual.
En esta parte del ensayo se citan algunos pasajes de la obra, que ejemplifican técnicas y procedimientos presentes en la literatura actual.
Tal como en la Odisea, la acción se inicia en un punto que atrapa el interés del lector, para luego retroceder, retardar la acción y proseguir después, un procedimiento llamado “in media res” (Virgilio, 1986, p. XII). El autor hace un resumen, como entrada para lo que va a cantar: “Canto empresas guerreras y al héroe que, forzado por hado adverso a expatriarse, llegó el primero a Italia, a las riberas de Lavinium, desde las costas de Troya. Juguete largo tiempo en mar y tierra de celestes poderes, concitados, contra él por el rencor de la implacable Juno, mucho también hubo de pasar en cruda guerra antes que estableciese en el Lacio sus dioses y echase los cimientos de la ciudad de donde traen su remoto origen la raza latina, los albanos y los muros de la soberbia Roma” (Virgilio, 1999, p. 21, CI). Luego interroga a las musas y comienza propiamente la narración.
Un ejemplo de arenga a los guerreros, a los seguidores de un líder o incluso a los jugadores de un equipo deportivo actual, que van a iniciar una fuerte competencia, lo tenemos cuando Eneas y los troyanos llegan a Sicilia: “ --- ¡Oh compañeros, oh vosotros que habeis pasado ya por pruebas harto más duras -pues no podemos olvidar nuestros anteriores infortunios-, también los dioses pondrán fin a los trabajos presentes! ................. Recobrad ánimos: ¡no más temor ni tristeza! ............................ Tened constancia, pues, y conservaos para días mejores “ (Virgilio, 1999, p. 28, CI).
Después del banquete en el Canto I, Dido pide a Eneas que le cuente sus “errantes correrías”. Eneas acepta la invitación y responde en el Canto II (flash back): “........... Pero si tan grande es tu deseo de conocer nuestras desventuras y la desgracia del día último de Troya, haré un breve relato, aunque doliéndose mi alma rehuye la tristeza del recuerdo”, comienza la narración en tercera persona: “Cansados de la guerra y viéndose rechazados por el Destino.........” Más adelante y ocasionalmente, cambia a primera persona cuando así lo requiere el relato (Virgilio, 1999, p. 45 II). Todo el recuento de las “errantes correrías” de Eneas, que ocupan los cantos II y III, es un ejemplo de la moderna historia oral.
El suspenso en el cine y la narración actuales, tiene también antecedentes en la Eneida cuando se hace la descripción del episodio del caballo de Troya, con el engaño de Sinón (Virgilio, 1999, p. 48, CII) y en el Canto III, cuando salen de Creta para Hesperia: “Cuando estuvimos ya en alta mar, sin que tierra alguna se ofreciese a nuestros ojos, cuando no vimos ya por todas partes más que cielo y agua, súbitamente se detuvo sobre nuestras cabezas una nube sombría, que llevaba en su seno la noche y la tempestad............” (Virgilio, 1999, p. 75, CIII).
La presencia de lo sobrenatural, del fantasma de un muerto que se relaciona con los vivos, sin que estos bajen a los infiernos, es el caso de Creusa que se le aparece a Eneas cuando huía de la batalla de Troya (Virgilio, 1999, p. 67, CII), algo que no aparecía en las obras de Homero. Esto es frecuente en el cine y la literatura actuales, el canto VI, el viaje a los infiernos, es una película de terror. Eneas deja Sicilia y llega a Cumas, al santuario de la Sibila, en el templo de Apolo, a quien ofrece votos y súplicas. Guiado por la Sibila, quien guarda los bosques sagrados del Averno por orden de Hécate, desciende a los infiernos para encontrarse con su padre.
Desfilan los sitios y personajes más horribles: las “negras aguas del Cocito”, la laguna Estigia, el sombrío Tártaro, el Erebo, los dioses Caos y Flegetón, la garganta de Orco, las “pálidas enfermedades” (la ancianidad, el miedo, el hambre, la “hedionda pobreza”), el sufrimiento, la muerte y los “goces culpables”. En el umbral la “homicida guerra, las Euménides, y la discordia. Luego los monstruos: Centauros biformes, las Escilas, Briareo el de los cien brazos, la Hidra de Lerna, la Quimera, las Gorgona, las Harpías y la sombra del triple Gerión. El río Aqueronte con su barquero “el espantoso y hediondo Caronte” y el perro Cerbero, de triples fauces, los campos de los Llantos, el palacio de Plutón y en contraste, los Campos Elíseos. (Virgilio, 1999, CVI).
La crónica de guerra, de permanente actualidad, está reflejada en este pasaje de la destrucción de Troya : “Entre tanto en la ciudad todo es desolación y duelo. Más y más, aunque la casa de mi padre Anquises, retirada y rodeada de árboles, caiga de todo ruido, déjase ora el tumulto, y se percibe distinto el estruendo horrible de las armas, que se aproxima; ........... “ (Virgilio, 1999, p. 54, Canto II).
También la telenovela, tan cara en nuestros tiempos y predios, tiene claras raíces en la novela de Eneas: “Entretanto la reina, herido su corazón, siente los efectos de la amorosa ponzoña; un ardor secreto la consume. Sin cesar se representa su mente el valor del héroe y el esplendor de su linaje; en su alma quedan profundamente grabadas la imagen y las palabras de Eneas, y la turbación que la agita no le permite gustar de las delicias del sueño” (Virgilio, 1999, p. 93, CIV).
El canto IV es una novela de amor que se inicia con los efectos del amor en Dido (inducidos por Cupido, hermanastro de Eneas), luego el despecho cuando Eneas se va y finalmente el suicidio. Es como si estuviéramos escuchando un bolero: “¿Con que esperabas, pérfido, poderme celar tal maldad y abandonar esta tierra sin decírmelo? ¡Cómo! ¡Ni de amor, ni la fe que me juraste ni la horrible muerte que le espera a Dido te detienen! .........” (Virgilio, 1999, p. 102, CIV).
El canto V es en su mayor parte una crónica deportiva que reporta los juegos fúnebres en honor de Anquises . Eneas salió de Cartago hacia Italia y estaban en alta mar cuando los vientos cambian. Deciden entonces llegar a Sicilia, la tierra de su amigo el teucro Acestes, donde está enterrado desde hace un año su padre Anquises. Eneas invita a sus naves y las de Acestes a un certamen de velocidad, entre otros juegos. Así comienza la crónica: “Primeramente se exponen a todas las miradas, en medio de la liza, los premios destinados a los vencedores, trípodes sagradas, verdes coronas, palmas, armas, un talento de oro y otro de plata. Al fin, desde una eminencia, la trompeta da señal de empezar. Cuatro galeras de pesados remos, escogidas iguales en velocidad de entre todas, comienzan el certamen”. (Virgilio, 1999, p. 118-119).
Finalmente llama la atención la casi absoluta ausencia en la Eneida de algún elemento humorístico, como no sea la burla que hacen los teucros cuando Gyas lanza desde la popa de su galera, en la competencia anteriormente comentada, al viejo Menetes: “Los teucros ríen al verle caer y debatirse en el agua; no ríen menos cuando le ven vomitar la amarga onda” (Virgilio, 1999, p. 120). Las preguntas de cierre son: ¿no había surgido el género humorístico para la época en que Virgilio escribió la epopeya de Eneas? ¿No reían los héroes?
REFERENCIAS
Virgilio (1986). La Eneida. Madrid: Editorial Mediterráneo.
Virgilio (1999). La Eneida. Barcelona: Edicomunicación, S.A.
Se ha señalado que Virgilio (1999, p. 11). escribió la primera versión de la Eneida en prosa y posteriormente la versificó. De ser esto históricamente cierto, ya la obra representaría las dos grandes formas literarias que toma la palabra e indicaría la versatilidad del poeta. Algunos autores han creído encontrar influencias de Virgilio en la muy contemporánea “prosa poética” (Virgilio, 1999, p. 15) y “...no podemos olvidar al adentrarnos en la lectura de la Eneida, que como casi todas las creaciones literarias, está montada sobre un triple plano: el mítico o de la ficción, el histórico y el poético” (Virgilio, 1986, p. VI).
Si nos quedamos en la apariencia, ya comúnmente aceptada, la Eneida fue escrita para recrear y enaltecer los orígenes de Roma, es una obra de propaganda imperialista en honor a Octavio Augusto, como imitación de la épica griega para transformarla en la epopeya del pueblo romano (Virgilio, 1986, p. XI). Pero en esa transformación el poeta fue más allá y la convirtió en una obra polisémica, que ha dado lugar a miles de interpretaciones, comentarios y análisis. Este es uno más.
A continuación analizaremos su contenido para ubicar pasajes que puedan ser clasificados como antecedentes de géneros y técnicas literarias actuales.
En primer lugar se ha dividido la obra en dos grandes partes: los primeros seis cantos imitan la Odisea y los últimos seis, la Ilíada. Vista de esta manera puede considerarse la primera parte como la novela de Eneas, pero también como una crónica de viajes, ambos géneros completamente actuales. La segunda parte es una narración de la guerra fundacional de Roma, con todas sus vicisitudes. La epopeya del pueblo romano puede considerarse una novela de tema bélico, como se han producido tantas posteriormente en las dos guerras mundiales de la modernidad; también se encuentran antecedentes de la historia novelada o novela histórica actual.
En esta parte del ensayo se citan algunos pasajes de la obra, que ejemplifican técnicas y procedimientos presentes en la literatura actual.
Tal como en la Odisea, la acción se inicia en un punto que atrapa el interés del lector, para luego retroceder, retardar la acción y proseguir después, un procedimiento llamado “in media res” (Virgilio, 1986, p. XII). El autor hace un resumen, como entrada para lo que va a cantar: “Canto empresas guerreras y al héroe que, forzado por hado adverso a expatriarse, llegó el primero a Italia, a las riberas de Lavinium, desde las costas de Troya. Juguete largo tiempo en mar y tierra de celestes poderes, concitados, contra él por el rencor de la implacable Juno, mucho también hubo de pasar en cruda guerra antes que estableciese en el Lacio sus dioses y echase los cimientos de la ciudad de donde traen su remoto origen la raza latina, los albanos y los muros de la soberbia Roma” (Virgilio, 1999, p. 21, CI). Luego interroga a las musas y comienza propiamente la narración.
Un ejemplo de arenga a los guerreros, a los seguidores de un líder o incluso a los jugadores de un equipo deportivo actual, que van a iniciar una fuerte competencia, lo tenemos cuando Eneas y los troyanos llegan a Sicilia: “ --- ¡Oh compañeros, oh vosotros que habeis pasado ya por pruebas harto más duras -pues no podemos olvidar nuestros anteriores infortunios-, también los dioses pondrán fin a los trabajos presentes! ................. Recobrad ánimos: ¡no más temor ni tristeza! ............................ Tened constancia, pues, y conservaos para días mejores “ (Virgilio, 1999, p. 28, CI).
Después del banquete en el Canto I, Dido pide a Eneas que le cuente sus “errantes correrías”. Eneas acepta la invitación y responde en el Canto II (flash back): “........... Pero si tan grande es tu deseo de conocer nuestras desventuras y la desgracia del día último de Troya, haré un breve relato, aunque doliéndose mi alma rehuye la tristeza del recuerdo”, comienza la narración en tercera persona: “Cansados de la guerra y viéndose rechazados por el Destino.........” Más adelante y ocasionalmente, cambia a primera persona cuando así lo requiere el relato (Virgilio, 1999, p. 45 II). Todo el recuento de las “errantes correrías” de Eneas, que ocupan los cantos II y III, es un ejemplo de la moderna historia oral.
El suspenso en el cine y la narración actuales, tiene también antecedentes en la Eneida cuando se hace la descripción del episodio del caballo de Troya, con el engaño de Sinón (Virgilio, 1999, p. 48, CII) y en el Canto III, cuando salen de Creta para Hesperia: “Cuando estuvimos ya en alta mar, sin que tierra alguna se ofreciese a nuestros ojos, cuando no vimos ya por todas partes más que cielo y agua, súbitamente se detuvo sobre nuestras cabezas una nube sombría, que llevaba en su seno la noche y la tempestad............” (Virgilio, 1999, p. 75, CIII).
La presencia de lo sobrenatural, del fantasma de un muerto que se relaciona con los vivos, sin que estos bajen a los infiernos, es el caso de Creusa que se le aparece a Eneas cuando huía de la batalla de Troya (Virgilio, 1999, p. 67, CII), algo que no aparecía en las obras de Homero. Esto es frecuente en el cine y la literatura actuales, el canto VI, el viaje a los infiernos, es una película de terror. Eneas deja Sicilia y llega a Cumas, al santuario de la Sibila, en el templo de Apolo, a quien ofrece votos y súplicas. Guiado por la Sibila, quien guarda los bosques sagrados del Averno por orden de Hécate, desciende a los infiernos para encontrarse con su padre.
Desfilan los sitios y personajes más horribles: las “negras aguas del Cocito”, la laguna Estigia, el sombrío Tártaro, el Erebo, los dioses Caos y Flegetón, la garganta de Orco, las “pálidas enfermedades” (la ancianidad, el miedo, el hambre, la “hedionda pobreza”), el sufrimiento, la muerte y los “goces culpables”. En el umbral la “homicida guerra, las Euménides, y la discordia. Luego los monstruos: Centauros biformes, las Escilas, Briareo el de los cien brazos, la Hidra de Lerna, la Quimera, las Gorgona, las Harpías y la sombra del triple Gerión. El río Aqueronte con su barquero “el espantoso y hediondo Caronte” y el perro Cerbero, de triples fauces, los campos de los Llantos, el palacio de Plutón y en contraste, los Campos Elíseos. (Virgilio, 1999, CVI).
La crónica de guerra, de permanente actualidad, está reflejada en este pasaje de la destrucción de Troya : “Entre tanto en la ciudad todo es desolación y duelo. Más y más, aunque la casa de mi padre Anquises, retirada y rodeada de árboles, caiga de todo ruido, déjase ora el tumulto, y se percibe distinto el estruendo horrible de las armas, que se aproxima; ........... “ (Virgilio, 1999, p. 54, Canto II).
También la telenovela, tan cara en nuestros tiempos y predios, tiene claras raíces en la novela de Eneas: “Entretanto la reina, herido su corazón, siente los efectos de la amorosa ponzoña; un ardor secreto la consume. Sin cesar se representa su mente el valor del héroe y el esplendor de su linaje; en su alma quedan profundamente grabadas la imagen y las palabras de Eneas, y la turbación que la agita no le permite gustar de las delicias del sueño” (Virgilio, 1999, p. 93, CIV).
El canto IV es una novela de amor que se inicia con los efectos del amor en Dido (inducidos por Cupido, hermanastro de Eneas), luego el despecho cuando Eneas se va y finalmente el suicidio. Es como si estuviéramos escuchando un bolero: “¿Con que esperabas, pérfido, poderme celar tal maldad y abandonar esta tierra sin decírmelo? ¡Cómo! ¡Ni de amor, ni la fe que me juraste ni la horrible muerte que le espera a Dido te detienen! .........” (Virgilio, 1999, p. 102, CIV).
El canto V es en su mayor parte una crónica deportiva que reporta los juegos fúnebres en honor de Anquises . Eneas salió de Cartago hacia Italia y estaban en alta mar cuando los vientos cambian. Deciden entonces llegar a Sicilia, la tierra de su amigo el teucro Acestes, donde está enterrado desde hace un año su padre Anquises. Eneas invita a sus naves y las de Acestes a un certamen de velocidad, entre otros juegos. Así comienza la crónica: “Primeramente se exponen a todas las miradas, en medio de la liza, los premios destinados a los vencedores, trípodes sagradas, verdes coronas, palmas, armas, un talento de oro y otro de plata. Al fin, desde una eminencia, la trompeta da señal de empezar. Cuatro galeras de pesados remos, escogidas iguales en velocidad de entre todas, comienzan el certamen”. (Virgilio, 1999, p. 118-119).
Finalmente llama la atención la casi absoluta ausencia en la Eneida de algún elemento humorístico, como no sea la burla que hacen los teucros cuando Gyas lanza desde la popa de su galera, en la competencia anteriormente comentada, al viejo Menetes: “Los teucros ríen al verle caer y debatirse en el agua; no ríen menos cuando le ven vomitar la amarga onda” (Virgilio, 1999, p. 120). Las preguntas de cierre son: ¿no había surgido el género humorístico para la época en que Virgilio escribió la epopeya de Eneas? ¿No reían los héroes?
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