Escritores venezolanos. Conversando y Escribiendo

Este Blog es para unir a un grupo de escritores Venezolanos que quieren compartir sus experiencias, impresiones y escritos. Somos un equipo. Somos amigos. Somos Creativos. Somos escritores.

lunes, 27 de abril de 2009

LA CITA DE HOY

“Cuando muera, no intenten infundir vida artificial en mi cuerpo, y no llamen a este lecho de muerte, sino lecho de vida, tomen de mi cuerpo lo que consideren ayudará a otros a llevar una mejor vida. Denle mis ojos a un hombre ciego, mi sangre al adolescente que fue hallado en las ruinas de un automóvil, mis riñones a ese otro que depende de una máquina. ---- quemen lo que resta de mí y esparzan las cenizas al viento, que tal vez ayude a las flores a crecer”.

Robert Test, Cincinatti Post, 1989.

CARTA DE AMOR QUE NO LLEGÓ

A continuación les muestro la carta de amor con la cual NO participé en el Concurso MontBlanc. Edición 2009.



Hola Corazón, ahora que tus ojos se han cerrado, que estoy llegando al límite de la desesperación y que ya no puedo conciliar el sueño, no he aguantado la tentación para dejar en claro que sí, que siempre te he querido, que aún te quiero, que te querré eternamente y que si no te escribía cartas de amor con más frecuencia no era porque mi pasión se hubiese extinguido.

Escribirte una carta de amor se me hace tan difícil. No por falta de sensibilidad, pues afloran muchas cosas bellas que llenaron nuestros años juveniles y aún llenan, esplenderosas, el pensamiento, sino por esos recuerdos que atormentaban aquel incipiente amor; por lo difícil que se me hacía acercarme a ti para tratar de decirte las cosas que, hasta la madrugada, ensayaba para revelártelas al día siguiente y que, como por un extraño hechizo, se me quedaban atoradas, frenadas en la garganta, cuando sentía la caricia de tus ojos negros que me adormecían y me lanzaban hacia una encrucijada de sombras y dudas. La combinación del encanto de tus ojos, con el espejismo de los colores que sentía en tu voz, me arrancaba de la extraña dimensión que habitaba mi fantasía y me hacía levitar en las más hermosas y atrevidas sensaciones para que, de nuevo, en mis interminables noches, el insomnio hiciera presa de mí y la aureola alrededor de mis ojos se acentuara, más oscura, más profunda.

Me sentía como acorralado en las turbulentas visiones de las tragedias griegas que tanto asombro me producían y que, al mismo tiempo, disparaban mi curiosidad: ¿Porqué tenían que ocurrir esas situaciones tan terribles, a pesar de que todos sabían que iban a suceder? Eso mismo sentía yo al acercarme a tí; sabía que no podría decirte lo que mi corazón me confesaba y, sin embargo, seguía intentándolo, para luego, como en una pesadilla, ver mis bríos desaparecer en la oscuridad de mis pensamientos y sumirse en las nebulosas de mis temores.

¿Qué me pasaba? La forma en que me mirabas y la manera tan displicente de criticar todas mis cosas, me hacían sospechar que mis intentos no tendrían ninguna posibilidad. Pero habían otras señales, seguramente creadas por mí mismo, que estimulaban mis timidos avances; como en mis sueños cuando te escuchaba decir que me amabas, pero al despertar la realidad me condenaba a creer lo contrario y no me daba cuenta de que, como Casandra, lo que decías era la verdad, pero yo no te creía, aunque todas mis intenciones, deseos y ansiedades tenían que obligarme a creerte.

Nunca me di por vencido y mi terquedad, mi insistencia me dio la anhelada recompensa cuando finalmente pude hablarte y logré que aceptaras mi compromiso de amor y mis promesas de fidelidad. Mi reacción fue el ¡Cataplúm! el ¡Big Bang! de la alegría y mi amor se desparramó por todos mis sentidos como el origen del Universo en el infinito. Se hicieron realidad mis sueños y aquellos deseos reprimidos atrapados en las tinieblas de mis humedas noches de soledad.

Hoy, después de muchos años y cinco hermosos retoños, te contemplo bella y cautivante como siempre; tus ojos están cerrados, no puedo mirarlos; la melodía de tu voz ahora está ausente y el sueño nuevamente me ha abandonado. Quisiera llorar pero las lagrimas se niegan. Regresan a mi memoria tantas cosas, galopan desenfrenadas cual ejercito Persa en Las Termópilas y en mi espartano recuerdo se repiten con tristeza aquellas noches de insomnio, pues ahora…ahora no me dejas dormir con tus ronquidos.




Te quiere: Julián

jueves, 23 de abril de 2009

Carta de Amor Concurso MontBlanc 2009


A continuación les muestro la carta de amor con la cual participé en el Concurso MontBlanc. Edición 2009. No quedó entre las finalistas pero ojala haya dado una buena pelea. Espero la Disfruten...




Mi terroncito de azúcar, mi suspiro acaramelado, mi cuchi cuchi, mi vida…

Te escribo esta carta en un arranque desesperado, porque no me ha quedado más remedio, porque no me has dejado otra salida…

Te visito en casa de tu mamá y me cierras la puerta de un portazo, te mando mensajes de texto, correos por Internet, dejo mensajes en tu contestadora y no me devuelves las llamadas ni respondes mis mensajes. Estoy comenzando a sospechar que no quieres saber nada de mí.

Por cierto, ¡que falta de imaginación chico!, ¿cómo vas a poner en tu contestadora un mensaje que dice: “si eres quien tú sabes, no te respondo y no sigas perdiendo tu tiempo”?

¡A todos nos dejas con el alma en vilo!, di de una vez a quien no le quieres responder, cualquiera puede pensar que el mensaje es para sí mismo y no es verdad. Imagínate: el hombre a quien le debes los giros del carro, tu jefe, mi madre, tu madre, el banco reclamando la hipoteca de la casa y hasta yo puedo pensar que la cosa es conmigo… ten un poco de consideración, te estás pasando, no somos adivinos.

Y todo este lío es porque piensas que te monté los cuernos. Y que nos agarraste in fraganti. Si hubieras reclamado en el momento te habrías enterado de todo, con los acontecimientos en pleno desarrollo y no estaríamos en esta persecución.

¿Qué es eso de decirle a todos que “me fui sin decir nada y ellos no me vieron pero yo los vi”?, tenías que parar tu peeeo!... Que llegaste sin aviso de tu viaje de Barcelona y estábamos Paco y yo durmiendo juntos en el sofá… Pero tú sabes muy bien que Paquito es mi amigo desde la secundaria y que nunca hubo nada, además tú sabes que él es gay, papito.

El pobre Paco llegó desconsolado porque su padre comenzó a perseguirlo a él y a su mamá con un machete por toda la casa para cortarles la cabeza. Pobre viejito, está sufriendo de Alzheimer. ¿Qué le iba a decir? Lo siento mucho y ¿le cerraba la puerta con un portazo? No puedo, no puedo, ¡que inhumanidad de mi parte! imagínate que alguien te persigue con un machete para cortarte la cabeza… seguro sales traumatizado.

Bueno, después de que Paco se calmó, cenamos y hablamos como dos cotorras hasta las doce y media, nos pusimos a ver una película en la tele, porque yo no iba a mandar a Paco a su casa con la inseguridad que hay en la calle, si además de lo del padre le pasaba algo, me iba a remorder la conciencia y no lo iba a soportar.

Para que veas que es verdad lo que te digo, la película se llamaba algo así como “El día después de anteayer”. (¿Viste cómo se complica la gente?, tanto rollo para decir “el día de ayer”). Tú sabes que en esa película todo es nieve: la estatua de la libertad, todo USA y el mundo están sumergidos en una nieve espantosa. Con ese frío no se le levanta ni se le humecta nada a nadie, me estas entendiendo ¿no? (conste esto como evidencia de que no pasó nada) Pues, nos quedamos dormidos en el sofá, pero más naaadaaa. Pero si tú en lugar de irte sin decirnos nada –porque no soportabas la situación– hubieras parado tu peo a tiempo hubieras visto que no pasaba nada.
Todo esto para decirte que no te monté los cuernos… porque te amo… y que si no soportaste la situación es porque también me amas. Mi corazón te lo llevaste hace años. Si me vas a dejar devuélvemelo que te pago el rescate para poder vivir en paz. Pero como sé que no me lo puedes devolver, te pido que me recibas, que me escuches y que confíes en que la cosa es contigo y con nadie más.

Espero que esta carta sí te llegue, porque pienso entregarla a tu madre para que te la dé y sé que visitas a tu madre porque eres un buen hijo. Pero si por cosas del destino, esta carta no llega a tus manos por medio de tu madre, ya le voy a sacar copias para pasarla debajo de tu puerta, pegarla en el parabrisas de tu carro, además te la envío por correo electrónico, por Ipostel y te la leo para que quede grabada en tu contestadora. Y por si nada de eso sirviera, la mando al concurso de cartas de amor de MontBlanc, con la esperanza de que gane y sea publicada en Internet, para que todo el mundo se entere y te digan que tu terroncita de azúcar, tu suspira acaramelada, tu cucha cucha te ama todavía y siempre te fue fiel.


Derechos registrados.

jueves, 16 de abril de 2009

LA CITA DE HOY

“Cabría decir que hablar con uno mismo es el punto de partida de la literatura y que el empleo del lenguaje para comunicarse es secundario. Una persona vierte sus sentimientos y pensamientos en lenguaje que, escrito en palabras, se convierte en literatura. (...) Empecé a escribir mi novela La montaña del alma para disipar mi soledad interna en el preciso momento en que las obras que había escrito, sometido a una estricta autocensura, habían sido prohibidas...”.

Gao Xingjian, discurso de aceptación del premio Nobel. Cit. por Rubén Wisotzky, Bibliomanía, El Nacional: 31.5.2001.

lunes, 30 de marzo de 2009

LA CITA DE HOY

“Cuando muera, no intenten infundir vida artificial en mi cuerpo, y no llamen a este lecho de muerte, sino lecho de vida, tomen de mi cuerpo lo que consideren ayudará a otros a llevar una mejor vida. Denle mis ojos a un hombre ciego, mi sangre al adolescente que fue hallado en las ruinas de un automóvil, mis riñones a ese otro que depende de una máquina. ---- quemen lo que resta de mí y esparzan las cenizas al viento, que tal vez ayude a las flores a crecer”.

Robert Test, Cincinatti Post, 1989.

LA CITA DE HOY

“Se dice que el tiempo es un gran maestro, lo malo es que va matando a sus discípulos”.

Héctor Berlioz. El Nacional: 11.12.2000, “Tal día como hoy”.

lunes, 23 de marzo de 2009

LA CITA DE HOY

“Cuando Montaigne dijo que estudiar filosofía era aprender a morir, no hizo más que retomar un viejo clisé: la preparación estoica para la muerte revela la esencia inconsolable del pensamiento filosófico”.

Salvat Editores (1975). La filosofía hoy. (Biblioteca Salvat de Grandes Temas, n° 75). Barcelona: Salvat Editores, S.A.

miércoles, 18 de marzo de 2009

La Renuncia



He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba poniendo encinta de la estrella…
hundí mis manos locas hacia ella y supe que la estrella estaba arriba…

He renunciado a ti, serenamente, como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
Como el marino que renuncia al puerto y el buque errante que renuncia al faro y como el ciego junto al libro abierto y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales, con los ojos estáticos y las manos vacías, que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías…

He renunciado a ti, y a cada instante renunciamos un poco de lo que antes quisimos y al final, !cuantas veces el anhelo menguante pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel.
Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño…

Autor: Andres Eloy Blanco, Insigne Poeta Venezolano

lunes, 2 de marzo de 2009

Concurso: La Mejor Frase de Amor.


A continuación publico tres poemas de quienes participamos en el concurso: La Mejor Frase de Amor promocionado por "El Nacional". Localicé en la lista de poemas a dos amigos que conozco y cuyos poemas me gustaron muchisimo. Publicaron a los ganadores y no fuimos ninguno de los tres, pero como lo importante es competir, acá les transcribo los tres poemas. El acceso a los poemas ganadores ya no existe pero haciendo click a la imagen lateral que aparece en este blog, donde se hace referencia al concurso, podrán ver el nombre de los ganadores.




Colores de los que me enamoré

Me enamoré de los colores pastel del sweater que tenias la primera vez que te ví, del color castaño de tu cabello, del verde de tus ojos, y del marrón de tus pecas.
Me enamoré de la transparencia de tus lagrimas cada vez que bostezas, y de lo rosadito de tus ojos.
Me enamoré de lo blanco de tus parpados cuando duermes, y te acurrucas arropada con la sabana.
Y sigo todavía enamorado porque todos los días vuelvo a ver esos colores en tí. Quiero que lleguemos a viejitos y veamos juntos el anaranjado de los atardeceres, el azul de los días y la iluminación de las noches.

Freddy Hernández

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Al verte se que nada falta
que en mi andar me uno más a ti,
que soy la ola que acaricia el viento,
que soy la pluma que no deja de sentir.
Al verte se que nada añoro,
ni aquel primer amor,
ni aquel beso robado,
sólo se cuantas veces he añorado
estos instantes que tengo junto a ti.
Al verte nada extraño,
al verte nada sueño,
para que hacerlo,
no podrá ser mejor
el consuelo de amarte,
el consuelo de tenerte,
podría Dios acaso
entregarme más grande amor
en este instante perdido
y en este instante de dos.

Soraya Gabaldón Pérez

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Te digo que se me enreda...

se me enreda la boca en tus palabras
se me enreda la voz en tu cabello
se me enreda el cuerpo en tus caricias
se me enreda el alma en tu mirada.

Enredado enredo es éste del cual no quiero salir
asi como tu me enredas; quisiera enredarte a ti

Que digas que se te enreda...

que se te enreda la boca en mis palabras
que se te enreda la voz en mis poemas
que se te enreda el cuerpo en mis caricias,
que se te enreda el alma en mi mirada.


Liliana Suárez

sábado, 14 de febrero de 2009

HÉROES Y HEROÍNAS DE LA QUEJA

INTRODUCCIÓN


El objetivo de este ensayo es explorar, en las novelas “Los sufrimientos del joven Werther” y “Madame Bovary. Costumbres provincianas”, escritas en épocas diferentes, algunas características de sus héroes – protagonistas. En particular las quejas que le formulan a la vida y al destino.

La primera versión de “Los sufrimientos del joven Werther” fue publicada por Goethe en Leipzig, 1774, y es en 1787 cuando publica la segunda versión, que es una revisión y modificación de la primera. Flaubert publica “Madame Bovary”, por entregas, en la Revue de Paris, en 1856.

Diferentes en estructura y contenido, tienen en común ciertos rasgos heroicos de sus protagonistas y el suicidio como final en ambos casos. Externamente las diferencias son evidentes: Werther es un héroe polifacético, un joven ilustrado, con intereses y destrezas artísticas, humanista que conocía el griego, y de regulares condiciones económicas. Emma Bovary, pequeño burguesa normanda, educada en el convento de las Ursulinas, “.... sabía danza, geografía, dibujo y bordaba y tocaba el piano.” Leía novelas románticas, sus heroínas eran María Estuardo, Juana de Arco y Eloísa Agnes Sorel, entre otras. El padre era dueño de una granja grande y próspera, dirigida por ambos porque la madre había muerto.

LAS QUEJAS DE WERTHER

La posición existencial de Werther ante la vida es un reflejo del conflicto entre el individuo y la sociedad, que Goethe ponía en boca de su personaje. Por construcción y definición, la queja es la forma de expresión de Werther. La “fiebre wertheriana” como fenómeno social, ha sido definida por algunos como: “....... una actitud espiritual caracterizada por un pesimismo melancólico que hundía sus raíces en un desengaño apriorístico del mundo basado en la convicción de que la propia realización humana era axiomáticamente imposible, y que por su radicalismo juvenil resultaba peligrosa porque tenía como posible fin el suicidio.” (Goethe, 2002, p. xxvii)

“Los sufrimientos del joven Werther”, que ha sido clasificada como “novela epistolar”, es una prolongada queja de principio a fin. Lo que presento a continuación son algunas muestras de las muchas y reiteradas quejas que llenan la obra.

Efectivamente desde la primera carta, Werther comienza por quejarse de su destino: “¿Acaso mis demás relaciones no fueron elegidas por el destino para angustiar un corazón como el mío? ¡Pobre Leonor! Sin embargo he sido inocente.” (Goethe, 2002, p. 5). De manera que la obra comienza con el sentimiento de culpa, por un primer amor que concluye con la muerte de la amada. También desde el comienzo está presente la huída en busca de un ambiente diferente, para curar las penas de amor. Más adelante, generalizando, vuelve sobre el tema: “Y sin embargo, nuestro destino es ser malentendidos.” (Goethe, 2002, p. 10)

Curiosamente cuando ya se declara enamorado de Carlota, se refiere nuevamente al destino pero en actitud de rebeldía: “.......... no me refería a ti ciertamente cuando censuro como insoportables a los hombres que nos exigen la resignación ante el destino inevitable.” (Goethe, 2002, p. 42)

En cambio cuando comienza a darse cuenta de la imposibilidad de su amor, pero simultáneamente reconoce que no puede vivir sin ella, su queja lo lleva a pensar en la muerte: “...... El vivir solitario en una celda, el vestir áspero pelo y llevar cilicio serían delicias por las que anhela mi alma. ¡Adiós! A esta desdicha no le veo otro fin que la tumba.” (Goethe, 2002, p. 54)

Las citas anteriores son de la primera parte (primer libro) de la obra, al final Werther decide alejarse de Wahlheim para separarse de Carlota y olvidarla.

En el segundo libro, para cumplir su objetivo huye nuevamente del conflicto, cambia de ciudad e inicia una carrera diplomática bajo las órdenes de El Embajador. No duró mucho tiempo en tal actividad porque comienza a quejarse del trabajo y de su relación con su jefe, pero por otra parte consigue un protector en el Príncipe heredero. Otro noble que le mostró afecto y consideración, el Conde de C..., lo pone en una situación molesta al invitarlo a una fiesta que era para personas de un mayor rango social. Ahora su queja tiene que ver con el trabajo, la relación con el Embajador, y las diferencias sociales en la corte.

Renuncia a la carrera que había iniciado y se va a pasar la primavera en las fincas del Príncipe. Para ese momento Carlota se había casado, se intensifica su despecho y generaliza su situación: “No soy el único a quien le va así. Todas las personas se engañan en sus esperanzas, en sus expectaciones.” (Goethe, 2002, p. 76)

De allí en adelante, en el resto del segundo libro y también en el tercero, hasta el final, se intensifica la queja paralelamente con los anuncios del suicidio que inevitablemente llegaría. A continuación presento otros ejemplos de la queja en estas partes de la obra.
La invocación y las quejas a Dios son frecuentes: “¡Bien lo sabe Dios!, muchas veces me acuesto con el deseo, y aún con la esperanza, de no volver a despertar...... “ (Goethe, 2002, p. 85). O también: “¿No es esta la voz de un ser viviente, oprimido totalmente en sí, sintiéndose fallar y caer inconteniblemente, clamando en las íntimas profundidades de sus fuerzas que se remueven en vano: Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?... “(Goethe, 2002, p. 87).

En su última carta a Carlota: “¡Allá voy! voy a mi Padre y a tu Padre. A este me quejaré, y Él me consolará hasta que tú llegues... “(Goethe, 2002, p. 118).



LAS QUEJAS DE EMMA BOVARY

En Tostes, lugar donde los esposos Bovary fijan la residencia y comienzan la vida de casados, no había pasado mucho tiempo cuando Emma comienza su queja: “¿Por qué Dios mío, me habré yo casado?” (Flaubert, 2000, p.45). Meses después, cuando los invitan a un baile en la casa del marqués de Audevilliers, en la Vaubyesard, quedó encantada y nostálgica con el esplendor de la alta sociedad, esperando una nueva invitación, que nunca llegó, para el año próximo.

El pueblo le resultaba aburrido y comenzó a tener problemas en su casa, con la suegra cuando los visitaba, y con el servicio. Se preguntaba en una queja silenciosa: “¿Acaso iba a durar siempre aquella desolación? ¿Acaso no saldría jamás de ella?” (Flaubert, 2000, p. 67).

Su situación se hizo tan seria que Charles, su esposo, supuso que tenía una enfermedad nerviosa y decidió mudarse. Cuando partieron de Tostes, el pueblito donde pasaron los primeros años, Emma estaba en cinta.

La segunda parte de la novela comienza con la llegada a Yonville – L´ Abbaye, donde dio a luz y comenzó a adaptarse al pueblo y a los vecinos. Cuando llegó conoció a León, joven estudiante de quien se hace amiga cada vez más cercana. Un domingo de febrero salieron los esposos Bovary, Homais y León, a conocer una hilatura de lino recién establecida.

En la noche Emma no podía dejar de recordar y comparar las conductas contrastantes entre su marido y León; éste último le parecía encantador, compartía su interés por la lectura, a diferencia de su marido tosco, aburrido y ordinario. Comenzaba a preguntarse si León estaría enamorado de ella, pero: “Entonces empezó la eterna lamentación: << ¡Oh! ¡Si Dios lo hubiera querido! ¿Por qué no será posible...? ¿Quién impedía, pues ...? >> (Flaubert, 2000, p. 102).

Días después hablando con León, se queja de su situación doméstica: “...¿Es que no tengo una casa que llevar, un marido que cuidar, mil tareas, en una palabra, un montón de deberes más urgentes?” (Flaubert, 2000, pp. 105-106). A medida que se acercaba más a León y se iba enamorando, comienza a odiar al marido, ahora su queja es solitaria: “Por lo demás ya no me quiere --pensaba-- . ¿Qué hacer? ¿Qué socorro esperar, qué consuelo, qué alivio?” (Flaubert, 2000, pp. 109).

En el capítulo XI, ya León se había marchado a París y después de los famosos comicios en el pueblo, Emma se hace amante de Rodolphe. Pero pasados seis meses tuvieron dificultades e interrumpieron sus citas. Vuelven a verse después del infortunado suceso, de la fracasada operación que hizo Charles al desgraciado Hippolyte y que la terminó de convencer de la mediocridad y escasa valía de su esposo. Esta era su queja:… “¿Cómo, pues, había podido ella (que era tan inteligente) equivocarse otra vez acerca de él? Por lo demás, ¿por qué lamentable manía había destrozado de aquel modo su existencia en sacrificios continuos?” (Flaubert, 2000, p. 183).

Los amores con Rodolphe no duraron mucho porque ella le pidió que abandonaran todo y escaparan a vivir juntos lejos de allí. Habían preparado todo y un día antes de marcharse, Rodolphe le envió una carta de despedida y se fue del pueblo. Estuvo deprimida y enferma por un tiempo, hasta que para el final del capítulo se había recuperado lo suficiente como para ir a la ópera en Rouan. En la ópera se encontró de nuevo con León y comenzaron a verse con frecuencia.

En la tercera parte de la novela, ya recuperada Emma de su ruptura definitiva con Rodolphe, inicia amores con León y durante un tiempo frecuentan un hotel en Rouan, ciudad a la cual había regresado León cumplida su estadía en París. Nuevamente después de un intenso período pasional, comienzan sus dudas acerca de la fidelidad de León, quien comenzaba a inasistir a sus citas. Ahora su queja es esta: “¡No importa! No era feliz, no lo había sido nunca. ¿De dónde venía, pues, aquella insuficiencia de la vida, aquella instantánea podredumbre de las cosas en que se apoyaba?... ” (Flaubert, 2000, p. 279).

De aquí en adelante la acción se acelera y precipita hacia el final, porque el desorden económico de Emma la lleva a la ruina, le embargan todos los bienes y cuando recurre en última instancia a sus amantes, encuentra el más absoluto rechazo y negativa. Curiosamente cuando todo estaba perdido desaparecen las quejas, porque ha tomado la decisión que venía anunciando desde el principio de la novela.

“Entonces su situación, como un abismo, se le hizo presente. Jadeaba a todo pulmón. Después, en un transporte de heroísmo que la hizo sentirse casi gozosa, bajó la cuesta corriendo, atravesó la pasarela de las vacas, el sendero, la avenida, el mercado, y llegó ante la botica” (Flaubert, 2000, pp. 308-309). Presionó al ayudante para que le abriera el estante donde sabía que guardaban el arsénico, tomó precipitadamente una cantidad de polvo y se lo llevó a la boca. Desesperada cumple lo que antes había pensado, e insinuado desde que comenzaba su matrimonio, y cada vez que se enfrentaba a una dificultad: se suicida.


REFERENCIAS

Flaubert, Gustave (2000). Madame Bovary. Costumbres provincianas. (Edición especial para El Nacional). España: Editorial Planeta, S.A.

Goëthe, Johann Wolfgang (2002). Los sufrimientos del joven Werther. (Edición especial para El Nacional). España: Editorial Planeta, S.A.

Escritores Venezolanos Conversando y Escribiendo

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